Unas dizque de izquierda diciendo que seamos prostitutas porque eso es lo mejor, y otras de ultra derecha diciendo que seamos la esposa sumisa porque es lo mejor.
Ambas convencidas que complacer a los hombres es nuestra felicidad. Que desastre.
Quiero casarme con un hombre que sea sincero y vulnerable conmigo. Un hombre que me diga cuánto me ama y me señale mis errores con un tono dulce, que nunca invalide mis sentimientos, que admita sus errores y que haga todo lo posible para verme feliz.