¿Por qué nos cuesta tanto decir que no?
Decir que sí no siempre es amabilidad. Muchas veces es biología.
El cerebro está programado para pertenecer, agradar y evitar el conflicto. Por eso, decir que sí suele resultar más fácil en el momento… aunque después lo paguemos con cansancio, estrés o malestar.
Aprender a decir que no no es rechazar al otro.
Es, muchas veces, empezar a cuidarse.
No se trata de decirle que no a una persona.
Se trata de aprender a decirle que no a una propuesta cuando va en contra de tu salud, tu tiempo o tu bienestar.
Este tema lo conversamos en No está todo dicho por @la100fm junto a @soyguidokaczka, @gundaok, @juanpablomarron, @guillohernandezok, @guillermocoppola, @_marcelatauro, @scalzarotto, @schivalocchi_aldana y @alessalas.
¿Te cuesta decir que no?
Estoy de acuerdo con esta frase que nos obsequia Buda.
Si ponemos la energía en lo importante: en los valores, los vínculos, en el propósito, disminuye el ruido mental y baja el estrés innecesario. El foco ordena, prioriza y protege.
Porque la energía es limitada. Y dirigirla con conciencia es una forma de autocuidado.
En definitiva, la calidad de nuestra vida depende, en gran parte, de la calidad de nuestra atención.
¿Cuál es su opinión sobre esta frase?
Buen domingo!!
@Betlipp@mirkap Su trabajo en https://t.co/XLZws87jaI y sus publicaciones como "experimentar con IA: Notas para educadores alertas" demuestran un interés activo en explorar y guiar a los docentes en el uso pedagógico de la IA