Ojalá que nunca se te olvide donde quedamos de encontrarnos.
Allá,en el futuro donde nadie conoce allá,en la distancia q podrá curar todo lo q nos hicimos ayer.
Por qué algún día te mirare a los ojos y sabremos que a pesar de todo es como si entre nosotros nada fuera a terminar.
Piérdete y piérdeme.
Pero no le hagas caso a la mente.
Quiérete y quiéreme.
Solo esta vez, que sea diferente.
Tócate, siénteme.
Pero esta vez, hazlo sin las manos.
Llévate y llévame.
Mírame con los ojos cerrados.
Sé que solía ser alocada.
Sé que solía ser divertida.
Dices que solía ser salvaje; yo digo que solía ser joven.
Me dices que el tiempo me ha cambiado, y está bien; he experimentado un grandioso viaje.
Fue una explosión silenciosa.
La de su burbuja, digo.
Fue una explosión silenciosa que trajo silencio y se llevo silencio.
No dije nada, pero sonreí por dentro hasta que me dolieron las comisuras del alma.
Tuve miedo a que volviera a creer en aquello que un día acabó con su vida. Su atracción por el lado bonito de los corazones rotos.
Permanezco en silencio.
Esa sensación de vibrar en una frecuencia distinta a la de tu entorno, de sentir que caminas entre gente que te mira pero no te ve, es una de las soledades más densas que existen.
Me gusta pensar que la vida tuvo un gesto de ternura con nosotros.
México ganó y no pude evitar sonreír.
Sentí que, de alguna manera, se negó a vestir este día de tristeza.
Y a nosotros… nos bendijo con el premio más grande.