Caminar por las calles de Barcelona al atardecer, con el aroma de churros con chocolate flotando en el aire, es el momento de felicidad que llevas en el corazón para siempre.
Hoy en clase, mi compaero intentó hacer un “falso desmayo” para salir del examen, pero se olvidó de que el profesor sabe que su “respiración rítmica” era demasiado buena para estar inconsciente.