A veces no te entiendo, otras solo pienso en dejarte, pero yo sé que esa no es la solución. Yo te amo, amor, y si de tomar tu mano se trata, jamás quiero tirar la toalla.
Y en un fogonazo, la comprensión...
de que todo lo que pudo ser,ya no será.
Que el futuro se convierte en un libro
con las páginas en blanco,para siempre cerrado.
En el vértigo final, la mente abre sus archivos.
Una película de destellos, no de horas.
El eco de una risa, el sabor de la infancia,
la promesa que se quedó sin cumplir.
Quizás no es una imagen, sino un instante:
la conversación que lo marcó para siempre,
el abrazo que nunca se soltó del todo,
el lugar donde por primera vez sintió que existía.
¿Qué es lo último que ven estos ojos
antes de cerrarse para siempre?
¿Es el rostro amado, un imán en la penumbra,
o el sol filtrándose en la hoja de un árbol?
Cumplo,funciono,existo. Pero por dentro, hay una criatura que se retuerce en una celda, arañando las paredes, suplicando por un final. La agonía es un secreto a voces que nadie quiere escuchar. Es el abismo entre la persona que el mundo ve y el vacío absoluto que habita mi cuerpo
Te concedí el título de "excepción" en mi vida. Te di las llaves de todo, incluso cuando tú guardabas las tuyas. Mi único arrepentimiento no es la entrega, sino la parte de mí que, rota en mil pedazos, todavía te habría esperado. La balanza nunca estuvo equilibrada:
Hay días que no encuentro la salida,
y el ser yo mismo duele en realidad.
No entiendo a esta cansada realidad,
mi barco a la deriva va sin vida.
Por más que lucho, siento que no alcanza,
la meta se difumina en la distancia.
Sueño con una verdad que me condensa,
la promesa final.
El mundo te observa diferente cuando estás contigo mismo. Y quizás al principio las miradas te hacen dudar, pero pronto descubres que la única mirada que importa es la que ves reflejada en el espejo al final del día: la de alguien que fue valiente, auténtico y fiel a sus deseos.