Las denuncias congeladas contra María Elena Ríos
Tenoch Huerta rompió el silencio sobre el costo personal, familiar y profesional que pagó después de ser acusado públicamente de manera infame, por una agresión sexual que nunca ocurrió en contra de María Elena Ríos.
La acusación contra Tenoch, recorrió medios y redes sociales con una velocidad demoledora; la justicia, en cambio, sigue sin ofrecer una resolución.
Huerta sostiene que la relación entre ambos fue consensuada. Hasta ahora no existe una sentencia que lo declare culpable. Sin embargo, el castigo público llegó antes que cualquier investigación judicial: perdió oportunidades laborales, se retiró de una producción de Netflix, se alejó de los reflectores y vio cómo su nombre quedaba marcado por una acusación que las autoridades no han esclarecido.
La condena mediática fue inmediata. La respuesta institucional ha sido lenta, opaca y cómoda.
El actor asegura que existen alrededor de 15 carpetas de investigación relacionadas con María Elena Ríos, promovidas por distintas personas, incluso por integrantes de su antiguo equipo de trabajo.
Si la cifra es correcta, la Fiscalía tiene la obligación de explicar por qué esos expedientes no avanzan, en que cajón se encuentran y quién ha permitido que permanezcan empolvándose en los archivos.
María Elena Ríos construyó una poderosa imagen pública como sobreviviente de violencia y defensora de las mujeres. Pero haber sido víctima no concede inmunidad, no borra las denuncias presentadas en su contra ni la coloca por encima de la ley.
En Oaxaca existe una carpeta de investigación en la que Ríos es señalada por delitos de naturaleza sexual y lesiones en agravio de Andrea Montserrat. La denunciante asegura que entregó videos y otros elementos de prueba. Pese a ello, el expediente permanece estancado en la Fiscalía Especializada en Investigaciones de Delitos de Trascendencia Social.
No se trata de una simple demora burocrática. Cuando una denuncia grave permanece detenida pese a que la víctima afirma haber aportado pruebas, la omisión institucional termina convirtiéndose en una forma de protección al delincuente.
Mientras Andrea Montserrat exige justicia, María Elena Ríos continúa en libertad y las autoridades guardan silencio.
La Fiscalía no explica qué diligencias realizó, qué pruebas analizó ni por qué el caso no ha sido llevado ante un juez. Esa pasividad fortalece la percepción de que en Oaxaca hay personas intocables.
La justicia no puede tener dos rostros: uno implacable para quienes son exhibidos en redes sociales y otro indulgente para quienes cuentan con respaldo político, presencia mediática o influencia pública.
Entre las investigaciones documentadas aparecen las siguientes carpetas que no han avanzado:
Expediente 1915/HL/2011
Delitos: lesiones y falsedad de declaraciones.
Señalada: Silvia Ríos Ortiz.
Expediente 575/HL/2012
Delitos: lesiones y amenazas.
Señalados: Silvia Ríos Ortiz y Geovani Ruiz Ballines.
Expediente 1007/HL/2012
Delito: allanamiento de morada.
Señaladas: Silvia Ríos Ortiz y María Elena Ríos Ortiz.
Expediente 1721/HL/2012
Delitos: daños y amenazas.
Señaladas: Silvia Ríos Ortiz y Mari Carmen Ortiz Martínez.
Expediente 717/HL/2010
Delito: lesiones.
Señalada: Silvia Ríos Ortiz.
Expediente 606/HL/2013
Delito: lesiones.
Señalados: Silvia Ríos Ortiz, María Elena Ríos Ortiz, Carlos Ríos Ortiz, Bulmaro Ríos Solano, María Elena Ríos Ortiz Ramírez y Antonio Ponce Silva.
Expediente 1411/HL/2015
Delito: homicidio.
Señalado: Carlos Ríos Ortiz.
Expediente 1954/HL/2017
Delito: amenazas.
Señalada: María Elena Ríos Ortiz.
No todos estos expedientes señalan directamente a María Elena Ríos, pero los casos en los que sí aparece su nombre deben ser aclarados.
Tantos expedientes hablan por si solos, María Elena y su familia han vivido en un entorno de violencia criminal y bajo la protección sistemática, que les ha permitido continuar, agrediendo, falsificar declaraciones, extorsionar o incluso asesinar.