Es llamativo cómo desde determinados medios, claramente en sus líneas editoriales, se ha instalado la voluntad constante de defender la muerte (la eutanasia, el aborto) sin matices ni límites, a toda costa. Se trata de un periodismo de doctrina que sale de una política que odia la vida y que refleja un desprecio creciente por el debate profundo, por la complejidad moral y, en última instancia, por la propia humanidad como valor central.
Cuando en 2014 el gobierno de Mariano Rajoy decidió sacrificar al perro Excalibur, cuya dueña padecía el muy contagioso Ébola, la izquierda se rasgó las vestiduras y convocó manifestaciones en 24 ciudades.
Hoy, el gobierno de Sánchez va a “sacrificar” a Noelia, después de haberla entregado a un grupo de tutelados que la violaron. El silencio de la izquierda es atronador y vomitivo. Cada día dan más asco…
Unos bumeros disfrazados de nostálgicos y ecologistas tumbando un proyecto de construcción de vivienda para preservar un descampado. La España de 2026.
Hay un prototipo de activista de izquierdas anclado veinte años atrás, incapaz de hacer lecturas ante cualquier escenario nuevo. Intelectualmente perezoso, con reflexiones que caben en cuatro eslóganes y dos chistes recurrentes.
Évole lo encarna muy bien.
Y en continuación con el anterior tuit: efectivamente, todo es generalmente lo que parece y hasta este lugar del mundo nos acercan actualmente.
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Estaban flotando cadáveres en Valencia mientras don Psoe se repartía RTVE porque "los diputados no se dedican a achicar agua", pero ahora no se puede celebrar el pleno porque hace 300 años los Borbones ganaron a los Austrias.
Don Psoe.
La refriega política barriobajera que se ha desatado con motivo de los incendios es delirante. Un buen medidor de la total ausencia de cordura del foro público de este país, avivada por políticos absolutamente sobrepasados e irresponsables.
Esto es una hoguera. Muy preocupante.