Amigues alguien me viene a hablar de cordialidad y que quiere evitar comentarios incómodos e innecesarios cuando todos los benditos días tengo que estar escuchando uno por su culpa
La mayoría de las mujeres no lloran por el hombre; lloran por ellas mismas, por el esfuerzo que dieron, la esperanza que tuvieron, la ilusión en la que cayeron y el recordatorio de que el amor no las ha recompensado.