No le suscitó ningún sentimiento que le evocase la misma fascinación que aquel primero. Mientras dejaba a aquella chica a salvo y con una pobre ilusión, Boomer se reunió con su contraparte, aún centrado en la situación.
—¡Listo! Y ahora a pelear, ¿verdad?
Ciertamente, de no ser porque Bubbles le interrumpió con aquel gesto, Boomer habría continuado pronunciando los nombres de todas y cada una de las personas con las que intentó hallar esa respuesta que, por algún motivo, tanto ansiaba.
De nuevo, se limitaría a escucharla.
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Siguió moviendo sus manos, incluso sus azules no resistieron al momento de oír, en parte, su afirmativa. ¡Pero los lastimaron…! Y está acostumbrada a pelear contra los chicos malos, ¡tienen un deber! ¿Pero hacerlos explotar? Era demasiado, al menos para alguien como Bubbles.
Sin embargo, en lo que ponía a salvo al resto de chicas que Bubbles no sujetaba, a cada una de ellas le preguntó si podría darle un beso.
La mayoría se negó rotundamente, a raíz de la confusión. Una en particular sí cedió, por ser una fan.
Pero Bubbles resultó tener razón.
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