Medio año de esto.
Mirá lo que es esa tribuna, emana desolación. La gente quieta, los trapos quietos, las banderas quietas. Todos los años la misma historia. QEPD GELP
Qué increíble. Este tipo desayunó whisky con falopa desde los 20 años y todavía tiene la melena intacta y uno acá lavándose con ortiga biferdil para no quedar completamente pelado antes de octubre. Cómo mierda puede ser.
Se te fue el capitán, se te fue el DT y se te fue el mejor jugador del plantel.
Terminaste 2do en el Torneo
Clasificado a 8vos de Libertadores
Clasificado a 8vos de Copa Arg
Semestrazo. Vamos nosotros 🇦🇹
Terminó el partido en Córdoba y Estudiantes cierra el semestre con un contundente 3 a 0 a Central. Ahora todos en modo Mundial. Pero antes de ponernos la camiseta de la celeste y blanca, vale detenerse un momento. Hace exactamente veinte años que una decisión cambió todo.
Juan Sebastián Verón dejaba la titularidad indiscutida en el multicampeón Inter de Italia para volver a vestir la 11. Lo que vino después es historia conocida: el campeonato 2006, la final de la Sudamericana 2008, la Libertadores 2009, el campeonato 2010. Una cosecha que cualquier club del mundo enmarcaría y colgaría para siempre.
Pero el retiro, y sus vueltas, abrió algo más grande. Verón presidente. El crecimiento institucional como política de club. El regreso al Uno. Los homenajes a las leyendas. La tarea social de la Fundación, el apoyo a los clubes de barrio, la ayuda a los socios en situación de vulnerabilidad. El country, la Escuela, la formación de los pibes. El trato hacia los hinchas, el clima de respeto, el comportamiento de familia. Todo eso fue construyendo un logro que ningún título puede dimensionar del todo: la elevación espiritual de Estudiantes de La Plata.
Por momentos pareciera que ha dejado de ser un club. Que logró salir de la materialidad para transformarse en un concepto, en algo abstracto que sintetiza en un escudo una cantidad inconmensurable de valores.
En todo este camino, plagado de hitos, hubo uno reciente que terminó de catapultar el aura a niveles místicos. El twitt del 20 de noviembre de 2025 decía
"El Club Estudiantes de La Plata comunica que no se realizó ninguna votación respecto del reconocimiento del título de Campeón de Liga 2025."
Ese día se quebró algo que venía completamente torcido. Verón se plantó y condujo al club a una batalla incierta, complicada, contra la mafia que maneja la AFA. En esos días más de una voz pedía moderación: que no insultemos a Tapia, que el vuelto sería muy negativo. Pero el rol de un líder también es correr los límites, arriesgar, salir del lugar de la conformidad. Verón comprendió el momento medular del fútbol argentino y no parpadeó.
Después vinieron el pasillo de espaldas y los triunfos contra el equipo de Toviggino. El regional. Y el campeonato contra uno de los "grandes", con una jugada entre Sosa y Carrillo: dos emblemas, dos generaciones, dos tipos con el ADN a flor de piel.
Después todo siguió como tiene que seguir. Seguimos llenando la cancha, gastando las manos con aplausos. Seguimos en la Libertadores con más mística que juego y la esperanza intacta.
Sin embargo está pasando algo distinto, algo que quizás haya pasado a fines de los 60 y yo no pude ver. Los logros deportivos son solo una parte del concepto.
Estudiantes va y gana. Pero además deja una historia para contar sobre cómo construir en comunidad, sobre la cultura del encuentro y la solidaridad, sobre el esfuerzo, sobre el respeto a los viejos y el valor de la educación, sobre el legado, la trascendencia y la espiritualidad de ser parte de un todo.
Un todo llamado a darnos felicidad en este mundo choto.
Hace 10 años, Juan Sebastián Verón era recibido en Roma por el Papa Francisco, quien invitó al presidente de #EDLP para organizar el "Partido por la Paz", que inicialmente se iba a jugar en el Estadio Unico de La Plata