El circo de la izquierda: buscaron un topo oficial en México para “exponer” a Colombia por “no dejarlos entrar”… y terminaron haciendo el ridiculo.
El topo les recordó lo básico: con el dolor de las víctimas no se hace política; ellos coordinan directamente con la ONU, sin ideología. Y encima felicitaron a Colombia por su capacidad de respuesta.
Entonces, el presidente @ABDELAESPRIELLA estuvo las últimas 24 horas trabajando arduamente y desde diferentes regiones:
-Barranquilla 11:20 pm del domingo 9 de agosto: coordinación de operaciones en contra de narcoterroristas.
-Bogotá 8:00 am hoy lunes 10 de agosto: PMU en la UNGRD, Declaró emergencia por terremoto y rindió rueda de prensa:
-Quibdó 3:00 pm hoy lunes 10 de agosto: atención de la emergencia junto con Gobernadora y alcaldes, UNGRD y ministros.
-Cali 6:00 pm hoy lunes 10 de agosto: atención de la emergencia junto con Gobernadora y alcaldes, UNGRD y ministros.
-Todavía no finaliza la jornada ✨🙌🏻🙏🏻
Pero el problema para los odiadores es que no se quedó a dormir en la Casa de Nariño 😂🤣.
Tráiganme una urna lo vuelvo a votar 🔥🔥🔥
🫡🐯
3 “milagros” de la última semana:
1. Resucitaron las Águilas Negras luego de 4 años de ausencia
2. Se descongeló Adriana Lucía luego de 4 años de silencio.
3. El petrismo comenzó a hablar de atentados, masacres y ataques sicariales luego de ignorarlos por 4 años.
Presidente @petrogustavo, esto no prueba ningún fraude electoral.
Está confundiendo infraestructura web con manipulación de resultados, y eso se convierte en desinformación técnica desde el poder.
Ayer confundió phishing con fraude electoral. Hoy está confundiendo una red de distribución de contenido con control extranjero sobre una elección. Son cosas completamente distintas.
Lo que usted está mostrando no demuestra hackeo, intervención extranjera ni capacidad de “reemplazar” colombianos. Usar CloudFront, Akamai o cualquier CDN no significa que alguien pueda entrar al software electoral, cambiar formularios E14, modificar bases de datos o alterar una elección.
Te explico... un CDN sirve para que una página cargue más rápido, soporte más tráfico y resista ataques DDoS. Son como autopistas de internet. Que use servidores distribuidos en otros países no significa que esos servidores controlen el sistema electoral.
Es como decir que porque una carta pasa por una empresa de mensajería, esa empresa puede cambiar el contenido legal del documento. No funciona así. Transportar tráfico web no es controlar los sistemas que registran, almacenan o validan información electoral.
Incluso si una ley extranjera pudiera obligar a una empresa a entregar cierta información bajo reserva, eso no significa que pueda modificar formularios E14, alterar bases de datos, manipular actas o “reemplazar” ciudadanos. Acceder a información no es lo mismo que controlar una elección.
En ciberseguridad, una posibilidad teórica no es evidencia de explotación. Para hablar de fraude se necesitan pruebas verificables como registros de acceso, integridad de archivos, trazabilidad de cambios, comparación con actas físicas, cadena de custodia y auditorías independientes. Nada de eso aparece en esa captura ni en la evidencia presentada.
No todo término técnico que suena grave prueba un fraude. Una cosa es hablar de riesgos de infraestructura y otra muy distinta es afirmar que se alteró una elección.
Esta nación necesita una discusión seria sobre soberanía digital y ciberseguridad. Pero esa discusión debe elevar la inteligencia técnica del país, no sembrar miedo con interpretaciones equivocadas de la tecnología.
La soberanía digital no se defiende confundiendo a los ciudadanos. Se defiende entendiendo realmente cómo funcionan las tecnologías.
Un llamado a los que piensan votar en Blanco
No soy abelardista. No pertenezco a la manada, no repito “firmes por la patria”. De hecho, si Abelardo de la Espriella llega a la Presidencia, seguramente ejerceré frente a su gobierno el mismo control ciudadano que hice con los gobiernos de Duque y Petro.
Pero en esta elección tengo una convicción: desde el punto de vista democrático y moral no hay equivalencia entre las dos opciones. Mi voto será por Abelardo de la Espriella, no como acto de adhesión incondicional, sino como decisión de defensa constitucional frente a la continuidad de un proyecto que, a mi juicio, representa un riesgo inminente para la democracia .
Y Negar ese riesgo, a estas alturas, exige una dosis muy alta de ciego sesgo. Pues las alternativas que tenemos al frente no son iguales.
Sobre la candidatura de Cepeda: gobernadores, alcaldes, altos mandos militares y distintos medios han advertido las presiones de grupos armados sobre la población para coaccionar el voto. Y el país no puede normalizar que el “voto fusil” se convierta en parte del lenguaje electoral ordinario.
Esa es, quizá, una de las mayores derrotas morales de nuestra época: que, pese a esas denuncias, algunos pretendan hacernos creer que Cepeda " se la juega por la vida" o que representa la opción más ética.
A ello se suma otro riesgo: la continuidad del proyecto constituyente . Cepeda últimamente ha sido ambiguo sobre el tema, para facilitar adhesiones oportunistas, pero nadie puede ignorar que la constituyente es pieza central del proyecto político petrista. Y la historia latinoamericana enseña que las democracias también pueden desmontarse invocando al pueblo y reformando las reglas del juego desde adentro.
Además, Cepeda es la continuidad de un gobierno marcado por la corrupción, la destrucción del sistema de salud, el deterioro de la seguridad, la complacencia frente a estructuras armadas y el irrespeto permanente por los límites institucionales. Que ha degradado la dignidad presidencial. Por eso, un voto por él es legitimar esa forma de gobernar.
Pero incluso si alguien considera que ambas opciones son igual de malas, populistas o riesgosas, hay una razón institucional para no ponerlas en el mismo plano: con Abelardo seguiremos teniendo Constitución del 91, separación de poderes y herramientas para hacer oposición. Con Cepeda, en cambio, estaríamos ante una reelección material del petrismo, pero con muchos menos contrapesos.
Y es que Cepeda iniciaría gobierno con fiscal, procurador y contralor elegidos por Petro; consolidará mayorías en la Corte y en el Banrepública; y contará con una bancada significativa en el Congreso, reforzada por mermelada. En ese escenario, los controles que limitaron parcialmente a Petro dejarán de funcionar.
El resultado sería lo que el profesor Mauricio Gaona llama una dictadura constitucional: un régimen que conserva apariencia de democracia, pero vacía de contenido la separación de poderes, los controles institucionales y el sistema de pesos y contrapesos.
Por eso, más allá de simpatías o antipatías personales, esta elección exige un balance serio. No se trata de escoger un líder perfecto. Se trata de preservar las condiciones mínimas para seguir discutiendo en libertad, haciendo oposición y defendiendo la democracia.
Frente a Abelardo, habrá control, crítica y oposición. Frente a Cepeda, el riesgo es que mañana ya no existan las mismas herramientas para ejercerlas.
Cuando inició este gobierno, muchos dijimos: "Ojalá les vaya bien", porque cuando a un gobierno le va bien, le va bien a Colombia. Esperábamos un cambio real, una gestión eficiente y el cumplimiento de las promesas que entusiasmaron a 11 millones de colombianos.
Hoy, casi cuatro años después, el balance es otro: más inseguridad, bajo crecimiento económico, empleo precario (estadísticas alimentadas de la informalidad y el subempleo) y una larga lista de escándalos que han erosionado la confianza ciudadana.
Por eso hago una pregunta sencilla a quienes piensan votar por Cepeda: si este gobierno ha sido tan exitoso, ¿por qué miles de colombianos están buscando una alternativa y respaldando a Abelardo?
La democracia se construye evaluando resultados, no promesas.
Ahora más que nunca, el voto es por el futuro de Colombia. 🫡🐯
Perdimos estrepitosamente en las elecciones de primera vuelta en Colombia. No fue una derrota como cualquier otra. Es de esas derrotas durísimas que dejan una profunda cicatriz y tardan mucho tiempo en sanar.
Claro, de las derrotas se dice que uno sale más fuerte, pero estos son consuelos inútiles si uno no reflexiona muy a conciencia qué salió mal y cómo recomponerse a partir de ahora.
El centro perdió porque Colombia, hoy, no está ahí. Y negarlo sería repetir el error. ¿Entonces?
Lo primero es aceptar algo que quedó más que evidenciado: el centro es absolutamente irrelevante. No solo como concepción ideológica, sino como actor político y moldeador de la realidad colombiana. Tal y como lo explica de forma categórica la revista The Economist: durante los últimos años, una y otra vez, el centro ha sido aplastado elección tras elección.
Tratar de negar esta realidad es negar los resultados de las urnas: casi el 90% de la ciudadanía está en los extremos. Que eso nos guste o no, no importa. Hoy el centro es una minoría, y una minoría sin mucha influencia y aún más poca voz.
Sí, hay que levantarse, hay que recomponerse, hay que trazar un camino de largo plazo, pero eso toma tiempo, eso se construye con trabajo, con paciencia y, sobre todo, siendo realista. ¿Qué somos, qué queremos, qué necesitamos, quiénes somos y qué representamos? ¿Cómo nos recomponemos? ¿Quiénes son los líderes, qué fuerzas hay, dónde están los movimientos? ¿Tenemos entre nosotros cosas en común? Son muchas preguntas que hoy no tienen respuesta, y está bien que así sea. Con el tiempo, con voluntad, y con liderazgos, se irán respondiendo.
Pero todo a su tiempo, porque ahora, ad portas de una importantísima elección presidencial, el centro no se puede quedar pasmado y no tomar acción. O se apoya a un lado o se apoya al otro. En la Colombia de hoy votar en blanco es aniquilar aún más la ya de por sí debilísima voz de centro. Hay dos modelos propuestos, el 43% quiere el de Abelardo, y el 41% quieren el de Cepeda. Sí, es blanco o negro. El gris perdió.
Si el centro quiere renacer, debe tomar conciencia en cuál modelo es más propicio que se puede reinventar y reconstruir. Esa es la primera pregunta urgente que debemos resolver.
En lo que a mí concierne, y sobre todo tras ver el desconocimiento de los resultados que hicieron tanto Gustavo Petro, como Iván Cepeda, la opción de Abelardo De La Espriella es la respuesta. Y no, esto no quiere decir que sea una rendición ideológica, sino pragmatismo de reconstrucción.
Resulta llamativo que algunos sectores del Pacto Histórico, que hasta ayer presentaban a Benedetti como símbolo de todo aquello que decían combatir (misoginia, clasismo, homofobia, machismo, oportunismo...); denunciado por la Vicepresidenta y exministras del gabinete de Petro; hoy lo reclamen casi como “tabla de salvación” para recomponer la campaña de Cepeda después de los resultados de ayer. Eso tiene nombre, se llama "pragmatismo cínico", o si se quiere decir con mayor suavidad, "doble moral estratégica". Lo que ayer era inadmisible por razones éticas, hoy parece aceptable por conveniencia electoral y, es ahí, donde el discurso del puritanismo del cambio, se quiebra. Al final, como se dice en el Caribe, el "mosquito siempre encuentra por dónde colarse". Y se colará!. Para reflexionar.
Construir —y mantener— un proyecto de cambio para Colombia es una empresa muy ambiciosa que requiere de fuerzas de izquierda y de centro progresistas. El presidente @petrogustavo se equivocó en su estrategia de intentar monopolizar el cambio, excluyendo (y maltratando) a quienes expresaran diferencias dentro de este. Petro convirtió la autocrítica en deslealtad y saboteó la posibilidad de construir un cambio amplio, incluyente y sostenible.
El presidente se creyó con el teflón suficiente para justificar la corrupción, defender Julianas y Calarcás, hacer trizas las finanzas públicas sin ningún sentido de responsabilidad, ‘castigar’ gente cuestionada con embajadas, calificar de vampiros y asesinos a cualquiera que les cuestionara y declarar guerras a muertes a las instituciones mismas. Ni qué decir de la amenaza constituyente que hoy más que nunca sería un tiro en el pie. Perdieron conexión con el resto del país.
Y salió mal: todo indica que la otra mitad de la sociedad (quizás más) se asustó lo suficiente para reorganizarse desde el miedo y desde el deseo de seguridad bajo un liderazgo outsider de ultra derecha, porque la vida y la política siempre dan sorpresas. Y creo que hay que hacer el esfuerzo de entender por qué el péndulo se deslizó hacia el otro extremo más duro de lo que muchos vimos venir, y asimismo estar dispuestos a reconocer si hay puntos ciegos.
¿En qué fracasamos? En que el rol del centro político en este primer proyecto de cambio en Colombia era justamente evitar el escenario en el que quedamos ahora. Había que aportar a la construcción de un cambio con matices, gradual, incremental y concertado; no impuesto, no fracturando aún más a la sociedad y no pisoteándose entre dos grupos políticos que al final siempre se necesitan. El centro estaba llamado a mejorar las reformas sociales y a darle tranquilidad y garantías de participación a muchos sectores en diversos temas, pero en el intento fuimos agredidos de la peor manera por el mismísimo presidente. Ni hablar de ahí para abajo. Allí se truncó la oportunidad de un cambio sostenible.
No sé si lo que viene en tres semanas tiene reversa o si los puentes alcancen. Sé que todos debemos estar abiertos a la conversación y que no podemos ser minúsculos. Pero es imposible dejar de sentir que quizás se va una gran oportunidad y que en política el sectarismo y la soberbia nunca son buenos consejeros. El presidente Petro pudo gobernar para ampliar un proyecto y en cambio decidió cerrarse y radicalizarse.
Y para un radical, otro radical.
Y así nos va.
PD: ver a los candidatos en debates en segunda vuelta es esencial. Es lo mínimo que merece la ciudadanía por salud democrática.
Una anécdota ilustrativa
En enero de 2023, durante una de las presentaciones de la reforma a la salud en el consejo de ministros, hice varias observaciones críticas al borrador del proyecto que se estudiaba entonces. El presidente Petro hizo un comentario a mis observaciones, no sobre asuntos técnicos, sino sobre la política del asunto. "La reforma a la salud —dijo— fue votada por el pueblo y representa un mandato popular". Yo señalé, punto seguido, que el presidente no había ganado en primera vuelta, que lo había hecho con los votos de centro y que algunos miembros del gabinete no éramos simples notarios del programa de primera vuelta y esperábamos alguna flexibilidad programática.
A los pocos días salí del gobierno. Las diferencias, entendí, no eran bienvenidas. El presidente rápidamente renunció a la idea de buscar acuerdos.
Tal vez todo era previsible. Casi sobra decirlo, nada impide el incumplimiento a las promesas políticas hechas durante la campaña.
Balance electoral. El deterioro de la democracia en esta campaña ha sido pavoroso: 1. Insultos, no debates. 2. Ataques anticipados y sin pruebas al organismo electoral. 3. Fantasma de un fraude no se sabe con qué intenciones. 4. Desaparición terminal de los partidos. El Liberal está disuelto. 5. Presencia de dinero en las campañas sin antecedentes. El control de gastos desbordado. 6. Utilización como nunca desde antes de los años cincuenta del poder del Estado a favor de un candidato. 7. Ataques a la prensa. 8. Los medios de comunicación del Estado al servicio de una candidatura de manera obscena. 9. Redes sociales anónimas destruyendo reputaciones de manera desenfrenada. 10. Inteligencia Artificial que ha liquidado la posibilidad de saber la verdad. Lo que era evidencia, ahora es ficción. COLOMBIA HA MARCHADO HACIA ATRÁS EN LA BÚSQUEDA DE LA DEMOCRACIA.
PREGUNTAS FUERA DE LUGAR
Clemencia Vargas, hija de Germán Vargas, estaba hablando de la importancia de elegir bien en estas elecciones para evitar que llegue Cepeda, y Darcy Quinn (@darcyquinnr ) inmediatamente salió con el clásico: “¿entonces usted por quién sugiere votar?”
La respuesta fue perfecta:
“Este no es el objeto de la entrevista”.
Porque no toda reflexión política tiene que convertirse en una presión para sacar nombres o fabricar titulares. Hay momentos donde ciertas preguntas simplemente sobran.
@lafm
“Es un día muy triste para nuestro país. Germán Vargas fue, sin duda, uno de los políticos más influyentes de Colombia en los últimos 50 años. Era un monstruo para ejecutar y producir resultados. Fue alguien con quien tuve un vínculo muy especial, a pesar de las diferencias que por momentos surgieron. Sin duda, era un estadista y hará mucha falta en nuestro país”, aseguró el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, durante las honras fúnebres de Germán Vargas Lleras.
#Noticias | En medio de su recorrido por Sabaneta, @JDOviedoAr interrumpió sus actividades para pedir un minuto de silencio tras conocerse el fallecimiento del exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Un gesto de respeto y homenaje a su trayectoria pública.
https://t.co/OEEYzdbZ0K
Lamento profundamente la muerte de Germán Vargas Lleras.
Germán fue un hombre de convicciones, siempre fiel a sus principios, que dedicó su vida a trabajar por Colombia. Eligió la política como oficio, y lo hizo con pasión. Conocía el Estado como pocos y tenía una capacidad de ejecución impresionante.
Nos deja lecciones muy importantes para el país.
A su familia, un abrazo solidario.
El Dr. Germán Vargas Lleras fue uno de los más grandes de la política colombiana, un soldado y comandante de mil batallas, un verdadero guerrero, no solo en el servicio público, sino de la vida misma.
Se va uno de los grandes, férreo combatiente de la criminalidad y sobreviviente del terrorismo.
Germán deja un legado como político y ejecutor. También lo recuerdo en los momentos privados, cuando gozaba con la música y orgullosamente hacía gala de su buen gusto musical.
A su hija, a sus hermanos y a su nieto, mis condolencias. Paz en su tumba.
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅
Con la partida de @German_Vargas Colombia pierde a un dirigente que entendió que gobernar es, ante todo, transformar vidas concretas.
Su legado no está solo en las obras y las viviendas, sino en cada familia que tuvo un techo gracias a su gestión. Fue un hombre de Estado, un Vice que hizo y dejó huella.
A su familia, les acompañamos en este momento. Descanse en paz.
Muy consternados por la muerte de Germán Vargas Lleras. Lamentamos profundamente su partida. Gran parlamentario, ministro y vicepresidente. Fue un coequipero excepcional, con un conocimiento profundo del país y una inmejorable capacidad de ejecución al servicio de Colombia. Nuestras condolencias a su hija Clemencia, a su nieto Agustín y a todos sus seres queridos.