No tienes que tener todo resuelto para seguir avanzando. Hay días para correr y otros para detenerse, respirar y tomar impulso. La vida no exige perfección, solo que sigas caminando a tu ritmo.
Confía en ti, en tus tiempos y en el proceso. A veces, la calma también es una forma de valentía.
Todo empieza a cambiar cuando aceptas que te mereces buenos tratos, buenos amigos, buenos amores y una buena vida. Cuando impones tu estilo de vida, todo lo mediocre, sin sentido y que no vale la pena empieza a sobrar. Se marcha y te brinda una tranquilidad incomparable.
Hoy me agradezco por seguir adelante; por haber sido valiente todas esas veces que quise salir corriendo; por seguir intentando y no rendirme; por soñar y amar a pesar de las circunstancias. Hoy me agradezco, me valoro y me felicito.
Tal vez tenías que pasar por lo que pasaste para que despertaras y empezaras a ver todas esas cosas buenas que siempre estuvieron ahí, pero a las que no les prestabas tanta atención.
Un día alguien, al pasar, me dijo: cuando las cosas salen como tú quieres, eso se llama dirección divina y significa que vas por buen camino. Pero cuando las cosas no salen como tú quieres, eso se llama protección divina y significa que de algo te están cuidando, que la vida te está protegiendo.
Recuerda que la magia ocurre cuando, a pesar de todos los golpes, eliges no rendirte. El universo siempre conspira a favor de las almas tercas y los corazones que insisten.