Quiero enamorarme, pero luego pienso en las inseguridades, los momentos difíciles, y en los amigos que no respetan los límites y se me quitan las ganas.
Cuando alguien que amo está nervioso o emocionado por un logro, inevitablemente siento lo mismo. Sus emociones, buenas o malas, se contagian y me importan profundamente. Y eso me define como persona.
Soy celoso, pero nunca trataría mal a mi pareja por eso. Prefiero dejar claro que es mía, presumiéndola más, besándola más, y mostrando a todos que soy yo el afortunado de estar con ella.