Cuando les hablaba de guerra psicológica a los ceutíes, me refería a cosas como esta: https://t.co/SAj3r6mitL. Hay más motivos para salir el 2 de septiembre a la calle por Ceuta, pero solo por esto, por la inseguridad y desolación que padecen los ceutíes, deberíamos ser millones de personas en las calles.
El 2 de septiembre en Madrid. A las 20:00 frente al Congreso de los Diputados.
🚨EXCLUSIVA de @elespanolcom
Una testigo declaró que Ángel Víctor Torres recogió una mochila con billetes en casa de Noel Jammal, pero la Fiscalía Europea no lo corroboró
✍️Con @davidvicente y @AntonioBN19
https://t.co/Bto9rQRHPR
🇪🇸 Ceuta, España | 🔴 El próximo 29 de agosto, una flotilla de hasta 60 embarcaciones prepara una travesía desde la Costa del Sol hasta Ceuta con el objetivo de hacer una demostración del apoyo a los ceutíes por parte de los españoles peninsulares.
🔴 La izquierda despierta y presenta un Manifiesto y una gran manifestación “en solidaridad con Ceuta y contra el imperialismo marroquí”.
Los impulsores son Alberto Sanjuán, Juan Diego Botto, Javier Bardem, Fernando León de Aranoa, Ismael Serrano, Luis García Montero, El Gran Wyoming, Maruja Torres y Carlos Bardem.
Es broma,
no hay manifiesto,
ni manifa,
ni nada.
🚨Acavo de poner una denucia a Israel Díaz Ayuso por alquilar un piso de Lujo mientras millones de niños mueren de hanbre en Afríca. Vasta ya! DIMISIÓN!!
@crpandemonium Pero que democracia??? Si ha dado un pucherazo en el 23 y lo va a volver a dar , hace lo que le da la gana y nadie puede hacer nada , esto no es una democracia
El artículo completo:
La revancha
Desde hace algunos años, ha ido tomando cuerpo en España una insistente ansia de revancha de nuestra última contienda fratricida, que estalló hace noventa años. Esta revancha se libra como una nueva guerra civil, afortunadamente híbrida, en la que no se combate con ejércitos convencionales y en campos de batalla tradicionales, sino mediante la fractura social deliberada y azuzada, el bloqueo y el colapso institucionales y la polarización radical de las posturas, que desembocan en un enfrentamiento civil. Lo que se manifiesta en el alineamiento de dos bandos separados por un muro. Un maldito muro erigido en mala hora por el presidente Sánchez. Estos bandos son los mismos que definió el Pacto de San Sebastián en 1930 y se enfrentaron en 1936. Por un lado, las izquierdas de distinto octanaje, más las derechas separatistas catalana y vasca; y por otro, el resto de las derechas.
El objetivo que persigue esta revancha, iniciada ¡desde el poder! por el presidente Rodríguez Zapatero y potenciada sin límite por el presidente Sánchez, es: a) poner fin a la segunda restauración monárquica instaurada en la persona del Rey Don Juan-Carlos; b) derogar la Constitución de 1978; c) abrogar el Régimen implantado por ella; d) derrocar al Rey Don Felipe, para conectar directamente con la legalidad de la Segunda República (profanada en su día, primero por un bando y luego por el otro); y d) instaurar una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal, que ponga fin a España como nación, es decir, como un ámbito de solidaridad primaria e inmediata conformado por la geografía y por la historia, en el que todos los españoles son iguales.
Otra vez las malditas “dos Españas”. Y seamos claros: no son adversarias, sino que son enemigas. La resolución de su conflicto no atenderá, por tanto, a unas reglas aceptadas por todos, sino al respectivo poder de las fuerzas en presencia, con el apoyo sicario de sus respectivas tropas auxiliares mediáticas.
El choque se iniciará pronto. A lo más tardar, en un año. Y este conflicto civil coincidirá quizá con el estallido de la crisis larvada y agravada de Ceuta y Melilla, que, vistos los antecedentes, acabará en un nuevo 98. Será el “Desastre” final. España estará más sola que nunca, gracias a una política exterior demencial, y no tendrá ni el consuelo de salvar su honor gracias, como siempre, al sacrificio de sus soldados, como sí se salvó en Cuba y Filipinas. ¿Y las consecuencias de esta debacle? Eso, sábelo Dios. En cualquier caso, España perderá. Y entonces, todos, absolutamente todos, podremos decir refiriéndonos a España: “Entre todos la matamos y ella sola se murió”. No habremos sabido preservar ni el legado que recibimos.
En medio de esta penosa situación, que nos aboca al despeñadero, puede ser aleccionador, e incluso ameno, leer un libro reciente del historiador Juan-Francisco Fuentes, catedrático del ramo en la Complutense, que recoge su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia. Se titula “Hambre de patria” (un título que no refleja la sutileza del texto) y recoge con minucioso rigor muchos aspectos de la peripecia vital, intelectual y sentimental del exilio republicano tras la guerra civil. Una peripecia que cristalizó en una verdad como un templo: la Transición (prescindir del pasado para pactar el futuro) se soñó en el exilio mucho antes de que los de dentro acertásemos ni tan siquiera a imaginarla. Por eso, considero hoy a muchos de los líderes republicanos de entonces como si fuesen “míos” de toda la vida, mientras que desconfío y reniego de nuestros actuales dirigentes. Son legítimos, pero carecen para mí de “auctoritas”, de credibilidad.
Ojalá un líder, tan demócrata como patriota, saque a España de este mal trance desde la ley, con la ley y por la ley. Como cuando de Gaulle levantó a Francia de su “extraña derrota” (Marc Bloch), llevándola a figurar luego entre los vencedores de la guerra. Y como cuando Churchill llevó al Reino Unido a resistir primero para vencer después. Todos necesitamos, a veces, un milagro. Así sea.
Está circulando por WhatsApp el artículo de Juan-José López Burniol por el que acaba de ser despedido de La Vanguardia.
En el artículo, López Burniol acusa al PSOE de Pedro Sanchez de buscar un conflicto civil que ponga fin por la vía rápida a la democracia del 78.