La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas, deja huella en la mente y el corazón del otro.
No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
Tu novia es la única persona en la tierra que te ama por lo que eres y ha visto tus peores facetas. Tus hermanos te aman porque eres su hermano, tu mamá porque eres su hijo. Pero tu pareja es de otro nivel. Por eso, traicionar esa lealtad es lo más estúpido que puedes hacer.