Sabía que alguien haría ese comentario, hace por mucho más calor en el norte, pero tampoco es competencia, porque en el norte y sur este está lleno de aires acondicionados,dónde realmente se sufre en es en el centro que en las casas no hay aire y las temperaturas realmente se sienten, no en dónde se la pasan con aire
@raulgmeneses soñé contigo jaja estabas como host en la entrada de un lugar donde “roasteaban” drags, te preguntaba si podía tomarme una foto contigo y muy enojado me decías que sí, al momento de tomar la foto te volteabas hacia otro lado jaja💔
@raulgmeneses soñé contigo jaja estabas como host en la entrada de un lugar donde “roasteaban” drags y te preguntaba si podía tomarme una foto contigo y me respondías muy enojado que sí, tomábamos la foto y te volteabas hacia el otro lado jaja 💔
De la prevención al abandono: México frente al virus de la rabia
En México existen zonas de rabia identificadas y latentes, consideradas corredores de riesgo donde la enfermedad aparece de manera estacional o recurrente.
Por ello un verdadero protocolo para control de la rabia es la vigilancia activa: muestrear fauna, vacunar masivamente ganado y animales domésticos, además de garantizar atención médica inmediata.
Sin embargo, esa vigilancia epidemiológica se abandonó.
El gobierno de López Obrador y ahora el de Sheinbaum dejó de cumplir con un procedimiento que había demostrado ser eficaz durante décadas.
Debe existir un monitoreo permanente de colonias de murciélagos hematófagos, especialmente en las estaciones críticas.
Las capturas permiten realizar muestreos de saliva, sangre y tejido para confirmar la presencia del virus.
Cuando se trata de poblaciones extensas, el muestreo se hace de manera representativa en distintos puntos y con los resultados se define el nivel de riesgo.
Esto garantiza un panorama real del comportamiento epidemiológico.
En caso de resultado positivo o sospechoso, se activa un cerco sanitario: todos los animales domésticos y de compañía deben vacunarse de inmediato, lo mismo que el ganado.
La vacuna antirrábica es segura y no representa riesgo para el consumo de carne o leche, por lo que su aplicación masiva es incuestionable.
De forma paralela, la autoridad debe emitir una alerta sanitaria: toda mordedura debe atenderse.
La rabia provoca alteraciones neurológicas que generan conductas violentas e inusuales.
Animales que normalmente evitan al ser humano, como especies silvestres tímidas, pueden atacar.
También un perro doméstico o gato aparentemente sano puede volverse agresivo, señal de alarma que requiere acción inmediata.
Todos los hospitales y clínicas dentro del área del cerco deben contar con el protocolo de atención médica disponible en todo momento.
No es opcional: es obligación del gobierno federal bajo el mando de Sheinbaum garantizarlo.
¿Qué pasa con las especies silvestres?
Además de los murciélagos hematófagos, hay reservorios naturales como murciélagos frugívoros, mapaches, zorrillos y zorros.
El monitoreo de estas especies es viable con capturas representativas para la toma de muestras.
Así se obtiene un panorama real del riesgo, hoy abandonado.
¿Qué pasa con animales en peligro de extinción?
La amenaza es mayor en especies con poblaciones reducidas.
Un brote en un núcleo pequeño puede significar la extinción local en semanas.
Se han registrado casos de rabia en especies en peligro como el perrito de la pradera mexicano (Cynomys mexicanus), donde colonias enteras han muerto.
¿Hay manera de detener una propagación en animales salvajes?
En otros países utilizan vacunas orales en cebos distribuidos en zonas estratégicas, inmunizando animales sin captura masiva.
Pero si en México los ciudadanos denuncian la faltan vacunas para perros o gatos y no existen tratamientos de emergencia, la fauna silvestre es ignorada.
Para las especies en peligro de extinción, cada brote puede ser devastador.
Sin monitoreo, vacunación ni recursos de prevención, el gobierno de Sheinbaum condena a poblaciones vulnerables a desaparecer.
Los casos de rabia humana ocurridos son consecuencia directa del abandono de la vigilancia epidemiológica.
Ignorar esta obligación pone en riesgo vidas humanas y biodiversidad a cambio del discurso de austeridad.