Insondable misterio es el #Dios revelado por #Cristo: la comunión infinita y eterna de tres Divinas Personas. En la apertura del corazón a la Santísima Trinidad y en la adoración silenciosa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo está nuestra felicidad. ¡Feliz domingo y Santa Misa!
Que nuestra mirada permanezca fija en Ti y que nada nos aparte de Tu paz.
ORACIÓN DE LA MAÑANA
(Cf. Daniel 3)
SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.
Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día levantamos nuestra alma y nuestro corazón para bendecirte y alabarte para siempre. Bendito eres Tú, Dios de nuestros padres, santo y glorioso en Tu nombre, grande en misericordia y eterno en fidelidad.
Hoy queremos caminar bajo Tu mirada, confiando en que Tu presencia sostiene nuestra vida, nuestras luchas, nuestras esperanzas y también nuestros silencios.
Bendito seas en el templo santo y glorioso, bendito seas en el trono de Tu reino, porque todo cuanto existe proclama Tu grandeza.
Haz que también nuestra vida Te glorifique con obras de amor, paciencia, humildad y fe.
Que nunca olvidemos que aun en medio de las pruebas Tú permaneces reinando con justicia, sabiduría y bondad infinita.
Señor, Tú que penetras los abismos y conoces lo más profundo de nuestro corazón, ilumina nuestros pensamientos, fortalece nuestra voluntad y danos serenidad para enfrentar este día.
Que nuestra mirada permanezca fija en Ti y que nada nos aparte de Tu paz. Cúbrenos con Tu gracia, acompaña nuestros pasos y permite que seamos reflejo de Tu luz para quienes encontremos hoy en el camino.
Te damos gracias por la vida, por el descanso, por las oportunidades nuevas y por Tu amor que nunca se agota.
Recibe nuestra oración de esta mañana y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
"Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo".
Amén.
FE y más FE.
Buenos días,
Dios y María Santísima los bendigan abundantemente.
La Santísima Trinidad no es un problema para resolver, sino un misterio para adorar.
Dios no se revela como soledad cerrada, sino como comunión de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Y ese misterio toca nuestra vida más de lo que pensamos.
1️⃣ Moisés sube al Sinaí con las tablas de piedra, pero allí no encuentra a un Dios frío ni distante.
El Señor se revela así: «Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».
La primera palabra de Dios sobre sí mismo es misericordia.
2️⃣ La Trinidad nos enseña que Dios no es arbitrariedad ni capricho.
Dios es amor eterno. Antes de crear el mundo, Dios ya era amor: el Padre ama al Hijo, el Hijo recibe y responde a ese amor, y el Espíritu Santo es la comunión viva de ese amor.
3️⃣ Por eso el Evangelio de hoy dice una de las frases más grandes de toda la Escritura:
«Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único».
No dice: tanto juzgó Dios al mundo.
No dice: tanto despreció Dios al mundo.
Dice: tanto amó.
4️⃣ El Padre envía al Hijo no para condenar, sino para salvar.
Cristo no viene a humillar nuestra miseria, sino a cargar con ella. No viene a destruir al pecador, sino a sacarlo de la muerte y devolverle la vida.
Eso es el corazón del Evangelio.
5️⃣ Pero el amor de Dios no es una idea bonita.
San Pablo lo expresa en la segunda lectura con una bendición que seguimos usando en la liturgia:
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros».
6️⃣ Ahí está resumida la vida cristiana:
vivir de la gracia de Cristo, sabernos amados por el Padre y dejarnos conducir por la comuni��n del Espíritu Santo.
No somos cristianos por una teoría: somos cristianos porque Dios nos ha introducido en su propia vida.
7️⃣ La Trinidad también corrige nuestra manera de vivir.
Si Dios es comunión, el cristiano no puede vivir instalado en la división, el resentimiento o la autosuficiencia.
Por eso san Pablo dice: «Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz».
8️⃣ Creer en la Trinidad no es repetir una fórmula complicada.
Es aprender a vivir como hijos del Padre, unidos a Cristo y movidos por el Espíritu Santo.
Es dejar que la gracia de Dios ordene la inteligencia, purifique el corazón y sane las relaciones.
9️⃣ Cada vez que hacemos la señal de la cruz, confesamos el misterio central de nuestra fe.
No es un gesto automático. Es decir con el cuerpo entero: pertenezco al Padre, he sido redimido por el Hijo y quiero vivir en el Espíritu Santo.
Conviene hacerlo bien. Sin prisa. Con fe.
🔟 Hoy la Iglesia nos invita a mirar a Dios y adorarlo.
No para entenderlo todo, sino para dejarnos amar por Él.
Porque al final, el misterio de la Trinidad no nos aleja de Dios: nos revela que Dios se ha acercado tanto que ha querido hacernos partícipes de su vida.
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