La paz no llega cuando todo está bajo control; llega cuando aceptas que no todo depende de ti. Hay cosas que el tiempo acomoda, respuestas que aparecen cuando dejas de perseguirlas y cargas que se vuelven más ligeras cuando decides soltarlas.
Y al final entiendes que no estás aquí para ser artista, un super deportista o el mejor científico de la historia; estas aquí para vivir la vida y enamorarte de cada segundo: de la brisa de la mañana, del amontonamiento del camión, de tu playlist favorito, de tus películas y libros favoritos, del baile de tu perrito cada que te ve llegar.
Todo esto es culpa de las redes sociales, por eso ahora las parejas no duran nada.
Ahora, una mujer random se hace Instagram y le entra cualquier futbolista suplente de un equipo de media tabla, un oro olímpico de un deporte que no sabías que existía o 5000 randoms.
La mujer recibe demasiados inputs y sobreestimulos de las redes sociales que la hace estar constantemente comparando hombres en busca de una perfección que no existe, en busca de un "Te mereces algo mejor" eterno, que imposibilita que la hembra promedio pueda ser fiel.