Toda mi vida he sentido inseguridad al hablar, y me da terror ver caras de fastidio al intentar expresarme. Lo curioso es que me aterra más escribir por aquí que hablar en persona. Siento tanta admiración por cómo se expresan tan abiertamente aquí. Hoy decido empezar a atreverme.
A propósito del debate que ha despertado el tema del petróleo venezolano, recordé las palabras de Carlos Cruz Diez:
“Odio y detesto ese decir del venezolano de que Venezuela es un país rico. No señor, Venezuela no es un país rico. Es un país pobre. Miserable país. La riqueza sola, sin inteligencia y sin cultura, no vale nada”:
¿Usted qué opina de esta frase? 🤔
Vamos a partir de algo simple: la industria petrolera venezolana está destruida. El chavismo la desmanteló y Delcy Rodríguez fue protagonista durante años. Tener las mayores reservas probadas del mundo sirve de poco si no puedes convertirlas en producción, ingresos y desarrollo. Venezuela necesita inversiones gigantescas, empresas extranjeras, privatizaciones y abandonar definitivamente un modelo que comenzó en los años '70 y que el chavismo llevó hasta sus últimas consecuencias: corrupción, estatismo, extractivismo y miseria.
@MariaCorinaYA planteó hace años, sin complejos, la privatización y apertura de la industria petrolera. Muchos estuvimos de acuerdo entonces y seguimos estándolo ahora. Me parece perfecto volver a hacer grandes negocios con quien históricamente fue nuestro principal aliado. Que entren empresas estadounidenses, inviertan miles de millones y ganen dinero. Y que Venezuela gane muchísimo también.
Trump anunció control estadounidense sobre 65.000 millones de barriles y Delcy Rodríguez confirmó –de madrugada– 17 campos petroleros y más de 100.000 millones de dólares en inversiones. Entiendo perfectamente lo que significa para Washington: después de capturar a Maduro, poder decir que Estados Unidos aseguró petróleo venezolano durante décadas es una victoria económica y geopolítica enorme.
El problema es cómo, quién y para qué.
No podemos pasar de acuerdos opacos con Cuba, Rusia, China e Irán a acuerdos opacos con Washington. Hoy no conocemos el contrato ni todas sus condiciones. Pero sí sabemos quién negocia por Venezuela: una tiranía sin legitimidad democrática, comprometiendo recursos de varias generaciones. ¿A cambio de qué entregar el país? ¿De quedarse en de facto en el poder? Y aparece como intermediario Alejandro Betancourt, uno de los personajes más oscuros surgidos de los negocios del chavismo y de la tragedia eléctrica venezolana, negociando además directamente con el Pentágono.
Estados Unidos necesita garantías para invertir semejantes cantidades de dinero. Hay dos caminos: construir garantías institucionales mediante una transición democrática o buscar el atajo de garantizarse directamente el control de los recursos. El segundo puede ser más rápido. El primero es mucho más sólido. Porque contratos de esta magnitud son más difíciles en democracia: hay Parlamento, controles, transparencia y rendición de cuentas. Pero precisamente de eso se trata cambiar el sistema.
Y aquí está mi verdadera preocupación: si Washington ya consiguió buena parte de lo que quería, ¿considera que el trabajo está hecho? ¿Sigue siendo necesaria la tercera fase del plan de Marco Rubio: la democratización?
Los venezolanos siempre supimos que nuestra libertad iba a costar. Y si el precio son 65.000 millones de barriles durante décadas, que así sea. Pero que sea eso: el precio de nuestra libertad. No el precio que paguemos para que una tiranía criminal permanezca en el poder de facto, solo que ahora arrodillada ante Estados Unidos... hasta que vuelva a traicionar.
La reforma del TSJ es fundamental para evitar que haya nuevos presos políticos en Venezuela. Pero no es necesario que esta ocurra para liberar a los rehenes que siguen secuestrados en los centros de tortura. Ya han sufrido demasiado, ellos y sus familias.
Libertad YA para TODOS.
Culminó el primer ciclo de conversaciones entre la @AsambleaVE y el régimen de facto interino. Hay dos acuerdos: avanzar en la renovación de todos los magistrados del TSJ y promover la recuperación de los activos venezolanos en el Banco de Inglaterra para atender a las víctimas del terremoto, bajo mecanismos de transparencia, trazabilidad y auditoría. El cronograma comienza este mismo agosto.
Si la renovación del TSJ abarca efectivamente a todos sus magistrados y todas sus salas, estaríamos ante el cambio institucional más profundo logrado durante toda la tiranía chavista. No es poca cosa. A eso debe seguirle el CNE. Aunque el Poder Electoral forma parte de la mesa instalada, lamentablemente no hubo anuncios concretos sobre su renovación en esta primera ronda. Tiene que convertirse en uno de los asuntos centrales de las próximas conversaciones.
No celebro nada a priori. Los acuerdos importan cuando se ejecutan. Ahora lo fundamental es que el proceso de selección del nuevo TSJ sea rápido, transparente y con personas probas e independientes. No puede convertirse en un reparto de cuotas que reproduzca, con otros nombres, los vicios del sistema que se pretende desmontar.
Y sobre los recursos del Banco de Inglaterra, una línea debe ser absoluta: el chavismo no puede administrar ese dinero. Ningún dinero debe quedar bajo el manejo discrecional de quienes destruyeron las instituciones y saquearon al país. Los mecanismos independientes de transparencia, trazabilidad y auditoría son indispensables.
El verdadero valor político de estos acuerdos dependerá de hacia dónde conduzcan: reinstitucionalización, garantías electorales y transición democrática.
Que este sea el comienzo de esa transición. Ojalá.
Veremos.
El régimen mantiene a 382 presos políticos, 160 de ellos son ciudadanos militares.
La liberación de cada uno de ellos es la prioridad de una nación que no dejará de luchar hasta que exista justicia, dignidad y Libertad.
Los resultados son la vía para que esta negociación se gane la confianza de los venezolanos.
Anunciar la renovación, y limpieza, del TSJ en solo una semana de trabajo es una gran noticia.
Vamos en la dirección correcta: cambios profundos y estructurales que permitan la reinstitucionalización del país y nos conduzcan hacia unas elecciones libres.
Avanzamos.
Entusiasma el anuncio de la conformación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia.
Por más de dos décadas, el Tribunal Supremo fue el brazo ejecutor judicial de la persecución chavista.
Avaló violaciones de derechos humanos, desmantelamiento de la democracia y la absoluta censura.
Su reinstitucionalización es fundamental para la construcción de una Venezuela democrática.
Por ello, es fundamental que el proceso sea genuino y desemboque en un Tribunal Supremo confiable, justo y profesional.
De lo contrario será una estafa.
Dicen: "En Venezuela se discrimina a los introvertidos".
Esta gente: "¿Cómo vas a decir eso? Tú como que hueles a cebolla. Lo que hay es que dejar de ser introvertido. Agarren calle mano".
Gracias por probar el punto.
Dura nota de @politico que advierte sobre el creciente costo político que puede tener para Estados Unidos su respaldo abierto al régimen de Delcy Rodríguez, especialmente después de la inexistente respuesta al doble terremoto.
Según datos preliminares de encuestas de julio citados por la revista, los venezolanos agradecen la ayuda estadounidense tras la tragedia, pero los sectores políticamente activos están cada vez más incómodos con el apoyo “indisimulado” de Washington a un régimen ilegítimo y crecientemente impopular.
El dato más contundente lo aporta la consultora Poder & Estrategia: el mal manejo de la emergencia destruyó la ya negativa valoración de Rodríguez. Cerca del 90% de los venezolanos la rechaza.
POLITICO también recuerda la encuesta de AtlasIntel para Bloomberg de junio, según la cual la aprobación de Marco Rubio entre los venezolanos cayó 15 puntos porcentuales desde febrero, ubicándose incluso por debajo de la de Donald Trump, cuya valoración se ha mantenido por debajo del 50%.
El problema que plantea la nota es claro: los venezolanos pueden valorar positivamente la ayuda y el involucramiento de Estados Unidos (siempre agradeceremos la captura de Nicolás Maduro) mientras, al mismo tiempo, castigan políticamente la percepción de que Washington está sosteniendo a un régimen aborrecido (y esta palabra va por mi parte) cuyo fin es una condición necesaria para poder reconstruir al país.
Las últimas encuestas y estudios recogen varias cosas que conviene tener en cuenta, tanto en Venezuela como en Estados Unidos:
1. La imagen de Delcy Rodríguez es absolutamente negativa. Irrecuperable, además. La evaluación del "interinato", que en principio tuvo cierto respaldo por la percepción de que podía abrir realmente el juego hacia una transición, ya había disminuido muchísimo hasta junio. Pero después del doble terremoto y de la prácticamente inexistente respuesta estatal, terminó de desmoronarse.
2. El chavismo entero fue arrastrado después del 24 de junio. Lo poco que quedaba de "base" oficialista prácticamente desapareció. Mucha gente –de ese poco que quedaba– que todavía defendía al chavismo como movimiento, incluso sin estar de acuerdo con lo que ocurre hoy, comenzó a señalar a toda "la revolución" como responsable de lo que ocurrió y, desde luego, de todo lo que no ocurrió después de la tragedia.
3. El liderazgo de María Corina Machado sigue siendo, por mucho y sin discusión alguna, el más importante de Venezuela. El mayor "cuestionamiento" hacia ella es, precisamente, el "cuándo" entrará al país. Venezuela necesita conducción y, ahora mismo, solo ella parece tener la capacidad política y social para ejercerla.
4. Independientemente de lo que esté pasando en la macroeconomía, el venezolano, mayoritariamente, no considera que las cosas "estén mejor". Por el contrario, al menos la mitad de los encuestados –tomando como referencia el promedio de varias encuestas– considera que todo ha empeorado.
Repito: es la percepción de la gente. Podemos discutirla con datos y hechos, claro, pero yo no me arriesgaría a decirle a un ciudadano desesperado, desde afuera o desde una burbuja, que las cosas están mejor cuando no tiene garantizada la comida, cuando no tiene electricidad, cuando no recibe agua por tubería, cuando su hijo quiere irse del país y un larguísimo etcétera. Venezuela es una olla de presión.
5. En Washington decidieron abrazar a Delcy Rodríguez para intentar vender una estabilidad que no es del todo real y para que los venezolanos aguantaran "con paciencia" los pasos estipulados por Marco Rubio. Pero lo que está ocurriendo es que la tirana inelecta, corrupta, incapaz y cada día más aborrecida resultó ser una carga demasiado pesada. Una que hunde y embarra la imagen de cualquiera que intente sostenerla.
Te das cuenta que lo de la hermandad latinoamericana es un mito cuando esta semana en el continente un dictador declaró que va a ABOLIR LAS ELECCIONES y prácticamente a toda la región le chupó un huevo.
NO existe campaña sucia que pueda enterrar los años de coherencia, dignidad y transparencia que lleva .@MariaCorinaYA luchando por nuestra libertad. En la medida en que pasa el tiempo, lejos de hundirla, la reivindica. Los venezolanos estamos CLAROS y seguimos hasta el FINAL🇻🇪
Ana Corina Sosa es Ing. Industrial de la Universidad de Michigan y Master en Business Administration en Harvard BS. Es CEO de Tecnología Seguridad y Estrategia en la Alemana Celonis en Nueva York. Habla inglés,francés y alemán técnico empresarial...Otras sólo lavan...y no es ropa
La inteligencia artificial también puede ser una herramienta para combatir el odio.
ADL Ora es una iniciativa pionera que pone en manos de docentes hispanohablantes recursos confiables para enseñar sobre antisemitismo y el Holocausto.
Ayúdanos a que llegue a más educadores🔁