— ¡N-No, no estaba insinuando... ah! ¡Lo siento mucho, señor Yoshida!
Está completamente ruborizado, desde la punta de la nariz hasta la punta de las orejas.
— ¡No ha sido mi intención ofenderle... soy muy torpe, lo lamento!
— ¡... Oh!
Se ruboriza tontamente, cogiendo rápidamente el pañuelo que le es ofrecido para limpiarse y tener un aspecto más presentable.
— ¡M... Mis disculpas! N... No sabía que todavía tenía... ah, qué contrariedad... p-perdón.
— No lo haría aunque quisiera...
Se ríe entre dientes. La verdad es que el metabolismo del muchacho le impedía ingerir nada caliente, y siempre que comía acababa llenándose con muy poca cantidad. Por eso en general parecía delgado, a pesar de ser tan firme.
— Mi padre habría dicho que eso es que no te gusta el café.
Se ríe entre dientes, escondiendo parcialmente su sonrisa al taparse con la diestra.
— ¡En realidad me gustan mucho las dos cosas! El dulce y el salado. N-No como mucho, pero...
— El café está muy amargo.
Se lleva una mano a los labios, tocándoselos con la yema de los dedos para comprobar si las palabras ajenas son ciertas y tiene alguna herida.
Algún pellejo, quizá...
— Aunque cuando tiene mucho hielo y mucha leche y sirope no está mal.
— ¡Mh! Sí, es domingo, así que me hago tostadas con mermelada.
De hecho todavía tiene el regusto del azúcar de la mermelada de fresa en los labios, y eso justifica el por qué no deja de lamerse o mordisquearse los mismos como un niño.
— ¿Solo desayuna eso, señor Yoshida?
— ... Oh.
Mira hacia el interior del establecimiento desde su privilegiada posición junto a la barra, aprovechando que apenas hay nadie.
— P-Pero apenas está lleno. ¿No puedo atravesar los cristales y ya? O... O podríamos abrir la puerta de par en par para que entre el frío.
— El suelo está muy frío en esta época del año, parece que caminas sobre agujas muy afiladas.
Es extraño decir todo eso con una enorme sonrisa entusiasmada en la cara con un rubor tan fuerte de emoción.
Parece que le encanta.
— Por mi condición adoro el frío, señor Lucien.
— ¿Cómo estás? ¿Qué tal todo?
Camina descalzo hacia el enorme pelirrojo, sosteniendo todavía su taza de leche con cacao extra caliente.
Sin embargo parece llena, como si nadie le hubiese dado un sorbo todavía.
Ha desayunado y está sujetando un vaso de leche con cacao super calentito en la cocina de su tía mientras mueve los pies rítmicamente al son de un vídeo que está viendo en su móvil.
Happy sunny sunday day.
Tiene puestos unos cascos grandes que le quiten todo el sonido del exterior para poder estar totalmente inmerso en su música.
Está sentado en el sillón de su tía mientras dibuja con un carboncillo super desgastado en su libreta de "cómo conversirte en un exorcista y un héroe".