Me da igual MariCarmen como a vosotros el resto de miles de personas que mueren o son asesinadas por otras causas pero que no os sirven para mediatizar, politizar justiciar vuestra putrefacción mental dominada por una desproporcionada radicalización ideológica.
El otro día me llama mi madre y me dice: "Acaba de llegar una carta certificada para tu padre desde el Vaticano". Una carta. Certificada. Desde el mismísimo Vaticano. Para mi padre, que no pisa una iglesia desde la primera comunión. Y claro, ah�� empezaron las especulaciones...