In Japan, children clean their own schools.
Every day. After lunch.
About twenty minutes.
Classrooms.
Hallways.
Toilets.
Not because the schools are too poor
to hire someone.
Because in 1947, this country decided
that cleaning your own space
is part of becoming a person.
The cleaning rag
is on the school supply list.
Right next to the pencils.
Egypt teaches it now.
So does Indonesia.
So does Mongolia.
Think about the last time
you watched a seven-year-old
mop a floor without complaining.
Japan does that
in every elementary school
in the country.
Not as punishment.
As education.
Matan a un criminal y arde el país.
Matan a 10 mineros, 20 activistas, 30 periodistas, 40 estudiantes, 15 restauranteros, 120 candidatos, 7 niñas, etc. y la vida sigue como si nada.
ayer leí que en italiano hay dos formas distintas para el verbo “olvidar”: dimenticare (sacar de la mente) y scordare (sacar del corazón)….. no hay nada más bonito que el lenguaje
"College can help open your mind or close it. College can push you toward a spirit of curiosity, or it can reaffirm your pre-existing convictions and confirm your blinkered worldview." David French in the New York Times. https://t.co/nukrAKL7TF
👍🏻Dos mujeres que están lidereando sus países con resultados. Sin feminismo y sin tonterías WOKE.
Giorgia Meloni la primer ministro italiana y Sanae Takaichi la primer ministro japonesa.
Esas sí son políticas de verdad, no como las cristales de aquí en México que se andan peleando por una letra. 😂
Here are the 2 largest projects we've ever done to catalogue the evidence that social media is harming teens at an industrial scale:
1) A review paper, in press
2) A new website that presents 31 internal Meta studies
https://t.co/B8bAgWTfEG
La resistencia de las iraníes a un sistema patriarcal, misógino, homófobo y racista es quizá la revolución feminista más importante del siglo. No se trata sólo del hijab y la policía moral. La discriminación legal es monstruosa:
・Menos del 14% de las mujeres participan en la fuerza laboral; el esposo tiene la facultad de prohibirles trabajar o viajar.
・El cargo supremo del país les está vetado. Tampoco pueden ser jueces. En el Parlamento, les corresponden 14 de 290 escaños.
・La violación conyugal no está penada. Tampoco otras formas de violencia doméstica. La violación no está tipificada como delito. El matrimonio infantil lo permiten explícitamente las leyes.
・Todas las mujeres, independientemente de su edad, requieren del consentimiento escrito del padre o el abuelo paterno para contraer primeras nupcias.
・Los hombres tienen la facultad legal de impedir que sus esposas viajen o trabajen.
Las iraníes luchan contra todo el entramado legal, político y social de una teocracia que ojalá esté dando sus últimos y violentos estertores.
De eso y más da cuenta este artículo de @ferezmanuel, que recomiendo vivamente:
https://t.co/dtRupJCX6c
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
Venezuela used to be twice as wealthy as Chile. Then Chile adopted free-market principles while Venezuela chose socialism.
Now Chile is the wealthiest large country in South America and Venezuela the poorest.
Free markets work, socialism makes nations poor.