Hace ocho años eran Duquistas, hace cuatro Rodolfistas y ahora, en franca decadencia, se dicen Abelardistas.
Son una corriente sin propuestas y sin ideas que sobrevive únicamente por la desinformación de los medios tradicionales.
Me da rabia que digan que les cuesta elegir extremos, porque yo soy de izquierda a muerte, pero si me hubiera tocado elegir entre Paloma y Abelardo, no hay un solo segundo de duda, Paloma y punto, que voto en blanco ni qué hijueputas, no me salgan con esas mierdas, maduren
MI MENSAJE AL CENTRO POLÍTICO
Estoy listo a dialogar, como lo he venido haciendo, con sectores del centro político a los cuales respeto y reconozco. Comprendo las críticas, en muchos casos justas, a lo que hemos hecho en estos cuatro años.
Nuestra tarea es, de manera concertada, corregir la plana en lo que haya que hacerlo, y avanzar decididamente en lo que se ha hecho bien.
Mi disposición al diálogo no es formal. Estoy presto a escuchar con atención argumentos y a buscar alternativas que nos unifiquen como país y nación.
El tema es que os habéis radicalizado tantísimo y tan a lo loco hacia la derecha ultra que, declaraciones del Papa (del Papa, ojo, no de Fidel Castro) absolutamente normales de humanidad, solidaridad y amor al prójimo os escandalizan. Yo me lo haría mirar un poquito.
Abelardo De La Espriella propone el desmonte del Estado social de derecho y de las instituciones que lo dinamizan. Dice que va a eliminar, privatizar o transferir 121 entidades entre las que se encuentran el ICBF, el ICETEX, la Unidad para las Víctimas, el PAE, el Banco Agrario, el Fondo Nacional del Ahorro, el ICFES, el Centro Nacional de Memoria Histórica, la JEP y la Agencia Nacional de Tierras. Además, dice que va a sacar a Colombia de la CIDH, la ONU y la OEA. Y cómo si fuera poco, afirma que va a gobernar vía 90 decretos que en su mayoría regularían derechos fundamentales, esto saltándose al Congreso y a las Cortes.
Este es el candidato MÁS peligroso que ha enfrentado el país en décadas, viene a arrasar con la democracia, la constitución y el equilibrio de poderes. Los que votan por él diciendo que lo hacen por proteger la institucionalidad simplemente mienten, sus motivaciones son meramente intestinas, están dispuesto a sacrificar la vida republicana del país por puro y llano odio a la izquierda.
A veces pienso que mi vida sería muchísimo más fácil si fuera de ultraderecha.
No me preocuparía por nadie más que por mí. Si alguien no tiene acceso a salud, educación o una vida digna, pues problema suyo. Si toca mandar gente a la guerra, qué más da. Si hacen fracking y se afectan ecosistemas, ríos o comunidades enteras, pues ni modo, que cada quien se las arregle como pueda.
La verdad sería una vida bastante cómoda.
Pero no puedo.
Mi mamá cometió el error de criarme con algo muy incómodo: empatía. Me enseñó a pensar en cómo afectan las decisiones a otras personas, incluso cuando no me benefician directamente.
Y por culpa de eso ahora me cuesta muchísimo quedarme sentada en un sofá viendo cómo otros pasan necesidades, pierden derechos o quedan abandonados mientras algunos me dicen que lo importante es "pensar con lógica".
Maldita y hermosa empatía.
Porque me complica la vida, me hace preocuparme por problemas que no son exclusivamente míos y me obliga a pensar en el país que les vamos a dejar a los demás.