@ArbitrajeU Hace rato esta cuenta dejo de ser seria. Mira como salta hacia adelante ANTES de que patee el jugador. Usas la imagen que mas te conviene; asi cobras lo tuyo por afuera.
Estoy de acuerdo con que un hombre pajero no es nada atractivo, vale lo mismo que una puta, son lo mismo.
Y justamente para que no te sigan hombres pajeros ni te rodees de estos, vos tenes que ser lo opuesto de pajero.
Te di una stalkeada de IG y veo que tenes fotos con las tetas apretujadas y medio orto afuera, ¿que clase de hombre queres que te siga asi? hombres buenos?...
Si plantas papas no esperes cosechar zanahorias.
Hay impuestos injustos, impuestos confiscatorios e impuestos inentendibles. Y luego está la patente de rodados, que logra conjugar todo lo anterior: es injusta, inentendible y, en los hechos, confiscatoria.
Durante años se nos vendió que con el SUCIVE se terminaba la “guerra de patentes” entre intendencias. Todo sería más justo, más ordenado y más lógico: a medida que los autos envejecieran, el aforo bajaría y se pagaría menos. La promesa sonaba razonable. El problema es que nunca fue verdad.
Hoy el SUCIVE es visto por miles de contribuyentes como una ficción recaudatoria donde los vehículos no se deprecian sino que, milagrosamente, se revalorizan con el tiempo. Algo que no ocurre ni en el mercado, ni en la mecánica, ni en la física. Solo ocurre en el escritorio del Estado, donde lo que importa no es la realidad sino la recaudación y castigar al ciudadano porque lo único importante es mantener la maquinaria deficitaria burocrática de las intendencias.
Al político solo eso le importa: recaudar, recaudar, recaudar. No le importas vos. Nunca le importaste y vos ingenuo te abanderas detrás de él y salís en caravana.
Hay casos reales de autos con más de 15 años cuyo monto imponible sube año tras año, pagando más patente que antes, o vehículos tasados por el SUCIVE en USD 10.000 cuando en el mercado valen USD 6.000. A esos valores, la conclusión es inevitable y profundamente irónica: convendría venderle el auto al SUCIVE. Ellos lo valoran mejor que cualquier comprador.
Para completar el delirio aparece el “dólar SUCIVE”, un dólar administrativo, siempre más alto, típico de economías que comienzan a crear realidades paralelas para recaudar más. Nunca termina bien.
La patente se volvió el impuesto perfecto: fácil de cobrar, difícil de esquivar y socialmente desarticulado. Cada contribuyente se queja en privado y paga. Así, el abuso se naturaliza.
Lo más grave es que la solución existe y es simple: eliminar la patente y sustituirla por un impuesto al combustible. El que más circula, más paga; el que menos, menos; y el que no circula, no paga.
Los países no se empobrecen de golpe. Se empobrecen cuando aceptan como normal pagar más por bienes que valen menos. Y cuando eso ocurre, el problema deja de ser solo el impuesto. Empieza a ser la sociedad que lo tolera.
👉 #1, @EvaVlaar 🇳🇱: analista política holandesa, filósofa del Derecho, activista y madre, ponente habitual en CPAC Hungría 🇭🇺. Defensora de la soberanía nacional y de los valores tradicionales. 𝗦𝗶𝗻 𝗱𝗲𝗯𝗶𝗱𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼, 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗵𝗶𝗯𝗶𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗮𝗹 𝗥𝗲𝗶𝗻𝗼 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼 🇬🇧 𝗽𝗼𝗿 𝗻𝗼 𝘀𝗲𝗿 𝘀𝘂 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 “𝗰𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗺ú𝗻”.
👉 #2, Mohamad Baajour: clérigo fanático Islamista, propugna la Sharia y elogia a Hamás. Pronto llega al Reino Unido 🇬🇧 en una gira de conferencias que organiza la mezquita de Didsbury, frecuentada por el terrorista suicida que atentó contra el Mánchester Arena en 2017. 𝗡𝗶𝗻𝗴𝘂𝗻𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗥𝗲𝗶𝗻𝗼 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼 🇬🇧 𝘆 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗿𝗰𝗶𝗿 𝘀𝘂 𝗼𝗱𝗶𝗼.