Sin embargo, estoy muy triste, salí del instituto le mande un mensaje a mi novio y no le dije a nadie más en todo el día: seguí mi rutina, traté del olvidarme. Pero cada vez que me quedo en silencio me acuerdo de esa tarea y me imagino ese balcón de caballito. Cuál será?
Pero el que se fue él. Era de esos alumnos que uno no se encariña, que son reacios, que no empatizas , era ese alumno que te recuerdo que la vocación es un oficio para sobrevivir y ya.
Tenía que escribir por qué no le gustaba escribir. Escribió que era un tonto y que no servía para nada. Hablamos un rato: eso no era así, sólo era cuestión de práctica. Me acuerdo que esa tarde se me hizo eterna y lo único que deseaba era cruzar la puerta del instituto e irme
Ahora, al momento de escribir era un desastre: escribía como un niño de 6 años, tenía muchas faltas, no hilaba frases, de todo lo que decía no se plasmaba ni un cuarto en las hojas. La última clase me “enojé” porque no prestaba atención y le pedí una tarea inusual
Recordé las últimas semanas, no lo conocía desde hacía mucho tiempo, pero compartimos varios ratos con él y su hermana. Tenía que rendir literatura de cuarto año y aunque no había leído ni un puto libro, se los sabía de memoria. Una memoria detallada, casi hostil, obsesiva.
Esta mañana fui al instituto donde trabajo y me contaron que uno de mis alumnos se había tirado por el balcón, mientras su hermana (alumna mía también) dormía. Tenía 16 años y se mató.