LA PRISA NO VALE UNA VIDA: LOS NIÑOS NO DEBEN VIAJAR EN MOTOCICLETA
Antes de arrancar, pensemos: los niños no tienen protección ni capacidad de reacción en una moto.
Ni el casco ni la velocidad moderada bastan; un accidente puede ser irreversible.
La imagen es dura: una madre enfrentando la pérdida de su hijo. Que esta tragedia nos haga reflexionar.
Ninguna prisa, ningún destino, ninguna comodidad vale más que la vida de nuestros pequeños.