Tomando el hábito de despertarme agradecida, incluso cuando las cosas no están exactamente como quisiera.
Porque la vida no siempre sera perfecta, pero siempre habrá algo por lo que agradecer.
Necesito un abrazo inmenso, de esos en los que te fundes y te sientes pequeñita, de los que dicen que todo estará bien, que protegen, que cuidan y que no te sueltan.
Hoy le pido a Dios serenidad para aceptar lo que no puedo controlar, fuerza para enfrentar lo que me duele y sabiduría para seguir adelante con el corazón en paz y mucha humildad