La gente necesita entender que, una vez que sobrevives a tu peor momento sola, dejas de suplicar compañía. Aprendes a valorar tu paz por encima de cualquier presencia.
Los dos perdimos, aunque nadie lo diga en voz alta. Dejamos ir un amor que no se repite, que no se encuentra dos veces en la vida. Tú lo buscarás en otros brazos, y yo no volveré a dar tanto de mí en esta vida.