En el Evangelio de este domingo (Mt 10, 26-33), Jesús nos invita a no tener miedo, a ser fuertes y a confiar en Él ante los desafíos de la vida, porque a pesar de atravesar insidias, nuestra vida está segura en las manos de Dios, que nos ama y nos custodia.
Queridos médicos y enfermeras, el mundo ha podido ver cuánto bien habéis hecho en una situación tan difícil. A pesar de estar exhaustos, habéis seguido esforzándoos con profesionalidad y abnegación. Y esto genera esperanza. A todos vosotros, mi estima y mi sincero agradecimiento.