Y mientras te quiero, el sol se muere... ♫
"Si crees que no podemos cambiar el mundo, solo significa que no eres uno de los que lo hará." Jacque Fresco.
CRÓNICA DE UN DÍA TRISTE Y MUY AGITADO
"Máximo llegó a la casa de Leloir a media mañana, después de pelearse con el cordón policial y recordar la paliza que ligó aquella vez que quería llegar al departamento de Cristina.
“El Indio estuvo con nosotros cuando estábamos más abajo”, dijo. Y recordó que lo había llamado, cuando la Justicia inhibió los bienes de la familia, para ofrecerles lo que necesitaran ($).
Al rato llamó Cristina y habló con Virginia. Le sugirió que el mejor lugar para la despedida pública era el Congreso, no sólo porque correspondía —allí se ha despedido a grandes de verdad—, sino porque además tiene la estructura adecuada: está delante de una plaza abierta, se puede hacer en la explanada, tiene una rampa que sube y otra que baja — lo cual facilita la circulación de la gente. Y Virginia se convenció.
Pero a partir de entonces empezaron horas de infructuosas negociaciones con el gobierno. Hasta que finalmente se negaron a cederlo y Martín Menem subió un posteo lleno de excusas, alegando temas de seguridad.
Máximo estuvo todo el día en Leloir. Con él barajamos todas las posibilidades —Boca, Racing, Huracán, la Ciudad Universitaria, el Hipódromo de La Plata...— y finalmente optamos por el Polideportivo Gatica, sobre avenida Mitre al 5.000, en el Parque de los Trabajadores (Villa Domínico, Avellaneda), a partir de las 11 y hasta que haga falta..
Consecuentemente, se cargó al hombro la negociación y la organización, al punto de que habló no menos de tres veces con Axel, con quien no se comunicaba desde hacía seis meses. Primer milagro del santo ricotero.
A última hora de la tarde, el gobierno se dio cuenta de que la cosa se le iba a ir de las manos y empezó a intentar comunicarse por cuanta vía encontró a mano. Un ex allegado a Los Redondos le dijo a Virginia que el gobierno les ofrecía Tecnópolis, un predio al que siempre denostaron como “basura kirchnerista” — salvo ahora, que quieren hacer negocio con el lugar".
Marcelo Figueras
Un día cualquiera, y hasta después de su muerte, el tipo llenó una plaza. Y algunos giles se creen mucho por hacer un Movistar arena. El que no conoce a dios le reza a cualquier gil
La última carta del Indio
Hay un ruido de platos vacíos en la Argentina.
Un sonido áspero.
Como ascensores cayendo dentro de hospitales apagados.
Como tizas partidas sobre pizarrones gastados en escuelas que ya no llegan a fin de mes.
Y mientras desde arriba venden épica financiera con sonrisa televisiva, abajo la realidad mastica gente.
Los jubilados cuentan monedas como si fueran balas sobrevivientes de una guerra perdida.
Les licuaron la vida despacito.
Primero los remedios.
Después la comida.
Después la dignidad de tener que elegir entre calefacción o un paquete de arroz.
Y todavía aparecen predicadores del ajuste diciendo que el sufrimiento “era necesario”.
Como si el hambre fuese una materia universitaria.
Como si ver ancianos revolviendo descuentos fuera parte del equilibrio fiscal.
Los laburantes tampoco llegan.
El sueldo dura menos que un semáforo en verde.
El consumo se desplomó porque ya no se compra: se sobrevive.
La heladera parece un teatro abandonado después del saqueo.
Y en las calles hay persianas bajas como párpados cansados.
Construcciones detenidas.
Fábricas respirando por tubos.
Comercios vacíos donde antes había ruido de monedas y olor a pan caliente.
La recesión avanza como hollín pegado detrás de las paredes.
Silenciosa.
Espesa.
Entrando en las casas mientras algunos influencers del mercado festejan numeritos como si la economía fuera un videojuego sin cadáveres.
También le metieron motosierra a la educación y a la salud.
Universidades asfixiadas.
Hospitales universitarios peleando por insumos básicos.
Docentes agotados enseñando entre ruinas presupuestarias y techos que lloran goteras.
Pero en la televisión hablan de libertad.
Siempre libertad.
Aunque millones estén cada vez más presos del miedo, de las deudas, de la angustia de perder el trabajo.
Y entonces aparece el gran truco del circo:
hacerte creer que la crueldad es valentía.
Que insultar es gobernar.
Que destruir es sincerarse.
Que el ajuste sobre los cuerpos cansados del pueblo es una especie de purificación divina.
Hay fanáticos aplaudiendo el incendio mientras el humo les entra por debajo de la puerta.
Gente defendiendo verdugos porque aprendieron a odiar más de lo que aprendieron a pensar.
Y lo más oscuro no es el personaje delirante que grita desde el escenario.
Lo verdaderamente oscuro es una sociedad agotada, partida, furiosa…
que empezó a normalizar que le rompan el alma a los más débiles mientras le llaman “cambio” al derrumbe.
La Argentina no se está quedando sin plata solamente.
Se está quedando sin alma.
Sin paciencia.
Sin futuro.
Y cuidado…
porque cuando un pueblo ya no siente el dolor del otro,
el monstruo deja de gobernar desde arriba.
Empieza a vivir adentro de todos.
INDIO
@Palmeiras ¡Gracias Palmeiras! 🌌🥹🫶🏽🤠 Y gracias a Emi por su sacrificio. Muchisimas ganas de verlo jugar. Futuro personal consolidado. ¡Te mereces muchas alegrías Emi!