Yo sé trabajar, estar sola, regresar a mi casa sola después del trabajo, consentirme sola, hacer mis cosas sola y darme muchas cosas a mí misma, créeme que no aceptaré menos de nadie
mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
Al final del día, nadie sabe lo mucho que te esfuerzas por lo tuyo, la soledad que sientes a veces, las horas de sueño que pierdes o las presiones diarias que enfrentas. por eso, siempre debes recordar hacer las cosas por ti y para ti
Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto.
Quizá si estoy en un momento raro de mi vida: me siento feliz y luego triste, extraño y después no me importa.
Avanzo, me estanco, quiero hablar, no quiero decir nada. Lloro, me río sin parar, quiero todo, no quiero nada.
Supero, no supero. Pero equis, supongo que así es esto.
Le agradezco a la vida por haberme regalado un corazón tan inmenso, lo han herido más de lo que merecía, lo han puesto a prueba una y otra vez, pero jamás logró llenarse de rencor, sigue latiendo con bondad, aun cansado, aun roto, aun creyendo.