Fernando Sosa Röhl @SosaRohl2001 es hijo de nuestro @jcsosazpurua y ha realizado este estupendo documental como trabajo final de su postgrado en la Universidad Carlos III de Madrid @uc3m - fue nuestro pasante en @RCR750 - Futuro asegurado ¡Dios te bendiga! https://t.co/KZpWbyDaNN
Los invito a ver mi corto documental "Se Busca Por Arte (ilegal)". Explora la evolución del arte urbano en Madrid.
La historia sigue a cuatro artistas, quienes desvelan la dualidad del movimiento entre su esencia underground y el nuevo mainstream.
https://t.co/mJ7Lf3pj5P
Muy complacido con la presentación de mi libro “El vuelo del infinito”. Ramón Escovar León @rescovar, como es constante en él, estuvo brillante, con palabras sentidas y agudas. La concurrencia fue perfecta, integrada por personas que quiero y respeto. Hubo una sesión de intercambios de ideas muy nutritiva, donde algunos de los presentes intervinieron con reflexiones que complementaron las ponencias y generaron una atmósfera muy cálida, que hizo que las tres horas volaran.
Agradezco a mi querida cuñada María Teresa Röhl @mtrohl el impecable archivo fotográfico y de video que me regaló, y a mi querido amigo, el genial Ronald Evans @ronaldevans, quien valiéndose de una tecnología futurista logró transcribir lo dicho y hasta elaborar un diagrama con el resumen de todo. ¡Realmente mágica la cosa!
Mi agradecimiento a todos los presentes. También a mis muy queridos amigos César Bello y Jaime Nestares @NestaresJAIME, además, por la generosa ayuda logística que me brindaron. A la hermosa Rosie Merino @rosi_uff por su bellísimo obsequio y a mi maestro y amigo Fernando Vizcaya por los oportunos chocolates. Fue una tarde inolvidable. ¡Gracias infinitas!
@enlaucab@Letrasucab@filosofiaucab@TeatroUCAB@elucabista@RAEinforma@ASALEinforma@InstCervantes@usal@Harvard_Law@HarvardAlumni@mpilarpuig@SosaRohl2001@elbuscon1@KalathosLibros@tecniciencia
(continuación del hilo)
Y la solicitud de más sanciones para Venezuela, que hacen tantos políticos principescos desde sus exilios dorados, no afectan en nada a los tiranos. Estos tienen suficientes testaferros y jurisdicciones amistosas para compensar con creces cualquier obstáculo que le pongan las naciones occidentales que decidieron condenarlos.
Esas sanciones solo logran que los venezolanos inocentes seamos percibidos con malos ojos a donde vayamos, que los bancos pongan todas las trabas para abrir o conservar cuentas legítimas y bien ganadas, que los países antes amigos ahora nos exijan visas para pisar sus territorios, que no existan rutas aéreas para que nuestros familiares nos visiten o nosotros a ellos, y, lo más cruel y dañino, que no vengan potenciales nuevas inversiones a Venezuela, que motorizarían a la economía, brindarían muchas oportunidades de empleos dignos y bien remunerados, fortaleciendo a una sociedad cada vez más débil para conseguir lo que necesita para sobrevivir, mucho menos para luchar por ideales de libertad.
Es muy fácil desde afuera justificar esas sanciones y solicitar su recrudecimiento. Pero a los que aquí vivimos, eso nos pone más dificultades para llevar una vida relativamente sana y en paz. No solo tenemos que soportar vivir en el encuadre de una tiranía, sino que también debemos conformarnos con una vida reducida a la mera sobrevivencia y, muchas veces, hasta niveles inhumanos.
En pocas palabras, "concienciar" a la comunidad internacional, cuando no se tiene una estrategia fulminante para erradicar la tragedia de tajo (y por tanto la tragedia permanece intacta), es cuchillo para la garganta de los más inocentes, incluyendo a los millones que fueron inducidos a pensar que eso es un gran logro.
Al final, durante 25 años el país optó por cerrar los ojos a la evidencia y vivir bajo la tiranía de una organización criminal, diciéndose a sí mismo que solo era un mal gobierno que debía derrotarse en unas elecciones... hasta que tuvieron que marcharse del país, y entonces, ya como emigrantes, optan por abrir los ojos y denunciar lo que muy pocos denunciaron cuando aún vivían en Venezuela.
Pero los que aquí nos quedamos, ya agotadas las luchas que se demostraron inservibles, necesitamos vivir con cierta paz y prosperidad. Miami, Las Vegas y Nevada fueron levantadas por mafias y así otras cuantas ciudades del mundo, donde la gente vive en paz y puede prosperar.
Si no se incendia al país en cada temporada de "fiesta electoral", las cosas comienzan a caminar y se puede vivir bajo una ilusión, suerte de burbuja autoinducida, que hace la vida menos difícil.
Y que se entienda bien lo que digo: si no se cuenta con los medios efectivos para aniquilar de raíz a la tiranía, incendiar el país no hace nada por derrocarla y sí mucho por complicar aún más las cosas para los venezolanos que aún vivimos aquí.
Algunos hablan de "resistencia pacífica", y hacen comparaciones estrambóticas con casos como la independencia de la India, sin detenerse a pensar que aquellos contextos no son comparables y que aquí la tiranía tiene como vivir sin problema alguno, aunque todo el país se paralice.
A menos que se cuente con una fuerza capaz de doblegar con arsenal bélico a un monstruo asesino, lo mejor es dejarlo tranquilo, porque azuzarlo solo causa más muerte, más prisión, más tragedia.
Pongamos el símil de un tigre rabioso, con hambre y ganas de comerse lo que encuentre de frente. ¿Es inteligente lanzarle piedras a esa bestia mientras duerme, si no se tiene cómo neutralizar el ataque inminente que recibiremos con sus garras y dientes?
Es exacto. Si no se tiene cómo ganar una guerra, el general debe mantener a sus tropas a buen resguardo, esperando el momento oportuno que provea de las armas necesarias y los apoyos imprescindibles. No hacerlo, es llevar a sus tropas a una muerte segura, y hacer que su enemigo se crezca, se fortalezca y, por tanto, se haga más difícil vencerlo.
¿Qué el régimen está débil gracias a las famosas actas y a las denuncias de fraude? Ya explicamos que eso no es verdad. Todo lo contrario. El ABC de este tipo de tiranías es la necesidad de contar con un enemigo externo, al punto de que si no lo tienen se lo inventan. No necesitan para nada a esos países que las condenan. Al contrario, desean ser condenadas por ellos, porque así justifican su "lucha revolucionaria".
Y las sanciones se convierten en el justificativo perfecto para lavarse las manos con la pobreza y el dolor que causan estos criminales. ¿Acaso los 70 años del régimen cubano no son suficiente escuela?
EDMUNDO GONZÁLEZ Y LA BANDA PRESIDENCIAL
En un hipotético (alucinado por lo imposible) caso de que Maduro diga "OK" y Edmundo González
asuma la presidencia de la República, al día siguiente la AN le dicta un antejuicio de mérito, el TSJ hace el juicio express y González termina en casa por cárcel (de hecho, ya el caso está montado por la fiscalía).
Lo mismo harían con el vicepresidente que asuma el cargo, hasta que el poder recaiga en la cabeza del presidente de la AN, a quien le correspondería hacerlo según el orden de sucesión constitucional.
Y así la cosa se pondría aún peor, ya que ese personaje es una inteligencia mucho mejor dotada que la actual (aunque pese a ser tan subestimado, la que hoy "preside" al país tampoco se chupa el dedo, y simulando ser idiota, es portador también de una gran astucia e inteligencia nata).
Como vemos, de alcanzarse el objetivo de MC y sus seguidores, se estaría creando un mal peor, paradójico y horrible, pero cierto.
Venezuela y todas sus instituciones están secuestradas por el chavismo y es esta otra de las razones por lo que la estrategia no debía ser electoral.
Al escoger esa ruta, no solo se acabó con la coherencia narrativa de la lucha (una pelea contra una organización criminal que controla las principales rutas del narcotráfico), sino que se empoderó a la MUD y resucitó a sus peores representantes, quienes jamás harán nada que ponga en jaque al régimen (ya eso quedó más que demostrado con las oportunidades del pasado que despreciaron y sabotearon, una y otra vez).
Pronto esta euforia post electoral, que hoy experimenta Venezuela con las famosas actas y su correspondiente discurso leguleyo, se volverá sal y agua. Los políticos de siempre comenzarán a sacar sus cuentas para las venideras elecciones regionales y parlamentarias (tal y como siempre han hecho en el pasado, aún después de haber denunciado los fraudes).
Entonces el señor González y MC recibirán el desprecio más frío y hondo por parte de quienes les prestaron sus maquinarias para que pudieran participar en la farsa de este año. Todo volverá a la "normalidad", hasta la próxima temporada de "fiesta democrática", donde son muchos los que hacen negocios redondos para sus bolsillos. No para beneficio de Venezuela. La "Lucha por Venezuela" ha sido transformada por ONGs y políticos incalificables como el mejor negocio de sus vidas, haciéndoles a muchos de ellos millonarios más allá de cualquier sueño que pudieron haber abrigado en sus infancias.
¿NO HACER NADA?
No todo puede hacerse en cualquier momento. Ejemplo: si juego ajedrez, a veces es mejor dejar quieto al peón, porque, aunque puedo moverlo (en definitiva, la ficha está en el tablero), no es táctico ni estratégico hacerlo. Dado el posicionamiento de las demás fichas, si se me ocurriese moverlo (para no dejarlo allí haciendo "nada"), entonces me comerían al alfil, quizás al caballo o la torre, y hasta a la reina, poniéndome en jaque y con graves problemas, quizás mortales, para salvar al rey.
El mundo de la política es un tablero de juego con muchas fichas. En países como Venezuela, la mayoría de esas fichas ni siquiera están en el territorio nacional, sino mucho más allá de sus fronteras: en Cuba; en Colombia (ELN, FARC); en España (la ETA); en el Medio Oriente (Irán, Siria, Hezbolá y Hamas); en China (las mafias, pero también su gobierno); y, en especial: Rusia.
Al diseñar una estrategia fulminante para derrocar a la tiranía, estos factores deben ser considerados. No hacerlo es una locura y el fracaso es el único resultado posible.
Y como en el caso de las piedras que lanzamos al tigre rabioso que duerme, ese fracaso tiene el efecto colateral de más muertes, más calabozo y mucha más tragedia en términos absolutos.
Toda esta discusión electoral más que perjudicar, beneficia al régimen y hunde más a nuestra nación. De “narco tiranía usurpadora”, ahora pasa a ser un “gobierno que se roba elecciones en un escenario democrático”, donde el líder visible de la organización deja de ser un prófugo, buscado por Interpol y con una millonaria recompensa por su cabeza, para ser solo un tipo que se robó unas elecciones y al que se le pide que “por favor” se siente a negociar con el candidato que ganó.
Y mientras tanto, las “fuerzas democráticas” siguen haciendo llamados a unas FFAA que no existen, ya que fueron reemplazadas durante largos veinticinco años por bandas criminales, adoctrinadas para defender al régimen contra cualquier factor que atente contra su estabilidad. Pretender ignorar esta realidad es inaceptable.
El territorio nacional está dominado por toda clase de grupos terroristas, que han encontrado aquí un paraíso para lavar capitales, esconderse, entrenar, aterrizar y despegar, cocinar, depositar, almacenar y exportar droga y armas a todo el planeta. También para seguir extrayendo la riqueza mineral y seguir abultando las arcas que financian sus crímenes.
Y mientras esto ocurre, se insiste en fabricar una realidad democrática que no existe, desviando el problema y haciendo creer que el asunto es otro. Así se nos fueron todos estos largos años y la lección no se aprendió.
Pretender llevar el drama al universo leguleyo de una guerra de actas, remitidos, declaraciones y condenas al robo electoral, es despreciar el genuino problema y por tanto jamás dar con la solución de la tragedia.
Mucho menos entonces se podrá articular la única estrategia que sí podría ser efectiva para lograr la libertad y que hemos expuesto durante años con ecos elogiosos en el exterior (incluyendo a la genuina institución militar venezolana, que está toda en el exilio), pero sin apoyo político en lo interno.
Es preocupante que esto no se entienda y se siga arriesgando a la población desarmada a ser víctima de la realidad que se niega. Ya van decenas de muertos, heridos y miles de presos políticos desde el 28 de julio, muchos de ellos menores de edad y algunos con discapacidades físicas y psicológicas.
¡Qué desolador es tener un país en estado de negación!, viviendo un delirio, sin percatarse de las implicaciones trágicas que tiene la no confrontación de sus propias sombras.
Mientras no se afronte el genuino problema, seguirán dándose palazos de ciego y pasando los años. Solo quedará la tristeza de lo que pudo ser…
¿Y ENTONCES CUÁNDO?
Es muy difícil visualizarlo en este momento, ya que el mundo está incendiado y en el incendio están involucradas las grandes potencias del mundo. Aún si saliera victorioso el señor Trump el próximo noviembre, el contexto actual no es el mismo de 2019.
Para ponerle término a la guerra en Ucrania, objetivo principal del probable futuro presidente de EE. UU., es vital una agresiva negociación con Rusia. Entonces, sobre la mesa, no es suficiente ofrecer frenar a la OTAN y su objetivo de hacer de Ucrania un miembro activo de dicha organización; tampoco es suficiente retirar sus misiles de Polonia y Rumania; ni garantizarle Crimea a Putin, para que su flota naval se mantenga en la posición geopolítica histórica y necesaria para la defensa de Rusia y la salud de su economía.
Trump deberá ofrecer un quid pro quo, tal y como tuvo que hacer John F. Kennedy con Nikita Jrushchov durante la crisis de los misiles en Cuba.
Al ser mucho lo que tiene Rusia invertido en Venezuela (negocio de armas, extracción de recursos, lavado de capitales, posición geopolítica estratégica, control del reservorio energético, entre otros), es muy probable que Putin exija que no se toque el régimen tiránico que nos secuestra, tal y como tuvo que hacer JFK con la tiranía de Fidel Castro.
Y en Gaza, lo mismo. Para darle término a ese conflicto, Trump deberá negociar con Irán (financista de Hamás en esa guerra), y para ello no puede alterar la presencia que tiene dicho país en nuestro territorio (incluyendo las c��lulas de Hamás y Hezbolá, que reciben financiamiento de la narco tiranía, desde hace años).
En pocas palabras, sería muy peligroso para Trump pretender contribuir a la liberación de Venezuela. Eso no solo mantendría viva la guerra en Ucrania y en Gaza (para felicidad de los señores de la guerra: negocios de armas, farmacéuticos, uniformes, etc.; y las mafias que lavan capitales), sino que se estaría arriesgando a producir la Tercera Guerra Mundial.
Y en cuanto a Kámala Harris: muchísima menor la probabilidad de recibir su apoyo, siendo, como es esta señora, promotora de las guerras actuales, miembro de la izquierda internacional y una absoluta incapaz de entender la política como algo diferente a un negocio.
Ojalá que en Venezuela MC comprenda lo entrampado que está el país en estos momentos y lo peligroso que es seguir lanzándole piedras al tigre que ya no está dormido.
No se puede continuar poniendo en riesgo inútil las vidas de tantos inocentes, muchos de ellos adolescentes, quienes son los primeros en morir o terminar en los calabozos, mientras sus memorias quedan olvidadas en los vientos de la historia.
Venezuela demostró, con su participación en la reciente farsa electoral, que aún no ha aprendido las lecciones. Y eso lo pagaremos caro. Esta "fiesta electoral", con su estela de actas y argumentos leguleyos, es demasiado peligrosa, incoherente e inútil.
Ojalá, que esta nueva decepción que sufrirá el país sea la última, los venezolanos comprendan el problema y reconozcan las estafas a las que han sido sometidos durante veinticinco años, aunque la intención de algunos de esos actores de siempre no haya sido estafar, sino hacer el bien. No es mucho, mas sería un buen comienzo.
Ya lo dijo Aristóteles:
"La maldad es producto de la ignorancia".
CRÓNICA DEL HORROR VENEZOLANO: narrativas, farsas, actas y delirios
A los jueces del "¿Y tú qué propones?", a los pacíficos del "¿Y tú tienes fusiles?"; y a los torquemadas del "¿Y entonces no hacemos nada?"
PRELUDIO (algo de historia personal)
Tras los sucesos del 11 de abril de 2002, me di a la tarea de estudiar a fondo el problema venezolano. Deseaba saber hasta dónde era capaz de llegar la maldad de quienes cometieron los asesinatos de Puente Llaguno, así como su capacidad de destrucción.
En aquella marcha, que por momentos tambaleó por primera y última vez al régimen, asesinaron a muchos venezolanos. Uno de ellos, de apenas diecinueve años, recibió un tiro fulminante en su cabeza, y su padre desesperado me pidió que lo representara. Luego se sumaron otras víctimas: familiares de los asesinados, heridos y perseguidos.
Decidimos formar un equipo de abogados conocedores de todas las ramas del derecho; y entonces nos dimos a la primera tarea: tipificar a los crímenes perpetrados y calificar jurídicamente la naturaleza del régimen que los cometió.
Desarrollamos así, por vez primera en Venezuela, la doctrina de crímenes de Lesa Humanidad y de Terrorismo de Estado. Y calificamos al régimen como una organización criminal, comprendiendo que no se trataba de un gobierno democrático, sino de un sistema monstruoso, con vínculos directos con grupos terroristas (incluyendo los narcos), creado para destruir a Venezuela y apoderarse de su territorio, para convertirlo en un paraíso de criminales y en un infierno para sus opositores.
Recaudamos pruebas, muchas pruebas, y con ellas, una vez agotadas las vías internas, nos fuimos a las cortes internacionales: Audiencia Nacional de España, Corte Penal Internacional y Corte Interamericana de DDHH.
En Madrid, trabajamos sin descanso durante un mes para preparar la demanda. La corte española no solo la admitió, sino que, determinando que había suficiente fundamento, remitió el expediente a la Haya. Eso nos permitió acudir a dicha instancia entrando por la puerta grande, que apenas se estaba abriendo por primera vez en la historia de la humanidad. Nuestro caso fue uno de los primeros del mundo en ser escuchado por el recién estrenado fiscal de la Corte Penal Internacional.
Haciendo ese trabajo, nos pusimos en contacto con factores poderosos, capaces de proveernos pruebas indiscutibles, que demostraban con creces que la tipología por nosotros escogida era la correcta.
En 2003, le concedí una entrevista a la editora del Wall Street Journal, y allí le revelé al planeta que en Venezuela se estaban haciendo asentamientos importantes de núcleos terroristas. Se debía actuar con rapidez y efectividad. En el editorial que se escribió a partir de la entrevista, el WSJ, citándome, exigía al director de la CIA y al presidente de Estados Unidos no quedarse de brazos cruzados y hacer algo para solucionar ese peligro tan grave para la estabilidad de nuestro continente.
A partir de allí, comprendí que toda la arquitectura institucional de Venezuela se estaba usando como fachada del teatro del horror. Y mi vida cambió. Me propuse como objetivo existencial que en Venezuela se comprendiera el problema que enfrentábamos y se escribiera una narrativa cónsona con el mismo.
No fue un camino fácil. Durante años me sentí como una voz el desierto, como el "fool on the hill" de John Lennon. El ruido de la "fiesta democrática" estaba demasiado alto y la orgía de nuevos ricos que iban surgiendo, a partir de CADIVI y de los enchufes con el régimen, creo un ambiente de despelote alucinado, que hizo creer a muchos que las cosas en el país no estaban tan mal (de hecho, lo contrario).
Hice de todo para intentar abrirle los ojos al país. Constituí un Movimiento Político - Social ("Fénix") con la idea de penetrar a las universidades y de allí escoger a los alumnos más brillantes para formarlos en temas libertarios, historia de Venezuela y economía petrolera. Con algunos de esos muchachos me recorrí el país entero, dando foros en los centros académicos y en las instituciones gremiales, hablando en plazas públicas, reuniéndome con toda clase de personas y organizando acciones concretas para despertar al país (huelgas, marchas, etc.).
Viendo cómo se acercaban las elecciones presidenciales, habiendo tenido en mis manos las pruebas de los continuos fraudes electorales cometidos a partir de 2004, en 2011 amenacé con lanzar una candidatura antisistema, con la idea de que me dieran cabida en los medios de comunicación que me habían ido vetando, y así poder hacer las denuncias y advertir de la locura que era participar en esas "elecciones".
Con esa "precandidatura" ya en el aire, me cerraron todas las puertas en Venezuela. No importaba que durante años fui invitado a los programas radio televisivos como analista petrolero y legal; tampoco que hubiera dirigido prestigiosas instituciones culturales y tanques de pensamiento con las "fuerzas vivas". Ni que durante años tuviera un programa radial en la��Emisora Cultural de Caracas; así como una columna muy leída en el Diario El Universal y en Tal Cual. No fue considerado para nada que yo fuera el editor de la revista de energía de mayor circulación en el país.
Tampoco mis libros publicados fueron tomados en cuenta y ni el haber sido profesor en casi todas las universidades privadas de Venezuela. Nada de eso les sirvió de evidencia de que yo no era un simple "paracaidista oportunista", como insistían en calificarme los políticos y muchos miembros de la sociedad que otrora fueron amigos y relacionados.
A partir del momento que mis advertencias se hicieron más fuertes, me convirtieron en una suerte de paria. Todos los medios de comunicación me vetaron sin clemencia (excepto RCR y los admirables guerreros que lo han dado todo por la libertad: el periodista José Domingo Blanco "Mingo" @mingoteve ; y el copropietario de la emisora @RCR750: Jaime Suárez Phelps).
Y no solo eso. los medios contribuyeron a vilipendiarme, a crear leyendas urbanas sobre mi persona, sembrando infamias y calumnias, haciéndome ver como un aventurero, que por pura ambición personal, estaba "dividiendo a la oposición" y dándole oxígeno al régimen.
Así las cosas, viajé a Washington con mucha documentación en mis manos. Allí me reuní con senadores y miembros de la Cámara de Representantes del Capitolio. Fui invitado a importantes programas televisivos. También viajé a Europa, donde sostuve reuniones con parlamentarios europeos en España, Bruselas e Italia, también con íconos de la política, el periodismo y el derecho. Al igual que hicieron en USA, los medios de comunicación europeos me acogieron y eso me permitió concederle entrevistas a algunos de los principales.
Pero en Venezuela el veto era total. Me dejaron de invitar a eventos sociales y hasta miembros de mi propia familia me volteaban la cara o me miraban con disgusto. Otros personajes escribían insultos en las redes sociales, para congraciarse con los políticos a los que le jalaban mecate, con la esperanza de recibir su "chambita".
A mis hijos les hacían bully en el colegio y mi esposa Inés (QEPD) era recipiendaria de toda clase de epítetos dirigidos a mí, y también sufrió del ostracismo. Por fortuna, siempre conté con su apoyo incondicional, también el de mis hijos, el de mis hermanos y el de mis maravillosos padres.
No cedí en mi empeño de denunciar la farsa que se había enquistado, que consistía en darle cariz institucional y democrático a algo que era una mentira y la perfecta herramienta del régimen para lograr sus fines criminales.
Seguí recorriéndome el país, y cuando comprendí que sería imposible lograr el movimiento cívico - militar que me había propuesto formar, decidí hacer algo que me costaría la incomprensión de muchos de mis más cercanos colaboradores y entusiastas, hasta el día de hoy: penetrar el mundo "opositor" y tratar de convencerlo de que cambiara el rumbo.
Aprovechando que algunos de sus más connotados líderes eran condiscípulos universitarios y otros conocidos de la infancia y hasta familia, quise que entendieran que seguir con la "fiesta democrática" era un suicidio.
Diseñé una estrategia político - policial, con todas las aristas legales contempladas, que consistía en lo siguiente:
1) Decretar el vacío de poder, a partir del desconocimiento del "gobierno", por ilegítimo de origen y de ejercicio;
2) Constitución de un gobierno cívico - militar interino, en el mundo paralelo al régimen, que debíamos crear en el país;
3) Activación por parte de ese nuevo gobierno interino del "Plan Venezuela", a partir de la "Operación Jaque Mate", que también diseñé al detalle:
3.1) Una acción policial con el apoyo de la DEA y el Departamento de Defensa de USA, que permitiera capturar a los principales líderes del régimen y del "cartel de los soles", sin comprometer a gobiernos extranjeros, ya que sería una orden del gobierno legítimo de Venezuela, el cual asumiría toda la responsabilidad de la operación;
3.2) Establecimiento de bases militares permanentes en nuestro territorio, con la colaboración de la DEA, para combatir y eliminar a los grupos terroristas asentados en las 3/4 partes del territorio nacional (consulté con un expresidente colombiano para que me hablara del Plan Colombia y si le parecía viable hacer algo similar en Venezuela: su respuesta fue afirmativa y muy entusiasta);
4) Limpieza institucional, elaboración de un nuevo censo poblacional y organización de unas elecciones libres, en un lapso no mayor de cuatro años, una vez estabilizado el país y limpiado sus instituciones, convertidas en algo de verdad y no en un camuflaje del horror.
Estas medidas se podían hacer elaborando leyes y realizando las reformas constitucionales correspondientes, con el uso de la mayoría absoluta que tenía la "oposición" en el Poder Legislativo (mayoría que nunca ejerció); y de la celebración de un referéndum consultivo, organizado por la sociedad civil, sin hacer uso para nada del CNE.
La primera vez que expuse el plan fue en el año 2015, a puertas cerradas, con un grupo importante de diputados venezolanos. La respuesta: escepticismo total.
Luego lo hice otra vez en 2016, y a quien fuera luego un destacado jurisconsulto del "gobierno interino" solo le faltó la carcajada: me dijo que era un disparate (años después terminó siendo miembro y supuesto "autor legal" del "gobierno interino", algo que, como ya dije, años antes le había parecido inviable y una suerte de aberración, mientras él trabajaba para el político más nefasto de la MUD).
En 2017, aprovechando que se acercaban unas nuevas elecciones presidenciales, volví a reunirme a puertas cerradas con algunos de los principales líderes de la MUD y esta vez la receptividad fue mucho mejor.
Entonces sentí que se estaba logrando el objetivo: en 2018 se denunció la naturaleza fraudulenta del régimen y de su sistema electoral, no se asistió al proceso comicial y se decretó el vacío de poder.
Cuando en 2019 se formó el "gobierno interino" (que yo tenía cuatro años explicando por qué debía formarse y detallando cómo se debía hacer), mi primera intuición no fue buena. No confiaba en la persona que movía los hilos en la oscuridad (aquel político nefasto de la MUD, del cual me advirtió mi abuelo, Carlos Sosa Rodríguez, en los años noventa: "cuando ese sujeto tenga poder, morir�� Venezuela").
Tampoco conocía al señor designado para presidir el interinato, pero las referencias que me hacían de él no eran alentadoras. Mi sospecha, que después resultó ser la correcta, era que esas personas estaban creando el "gobierno interino", no para lo que se debía, sino para fines personales e inconfesables.
No obstante, a instancia de una persona que respeto y amo, decidí darle el beneficio de la duda y prestarle todo mi apoyo a ese "gobierno interino", siempre con mi estrategia debajo del brazo, buscando convencerlos de que teníamos que llevarla a cabo en su totalidad.
Mas, desde el principio, comencé a ver cosas que no me gustaban. Luego vino la farsa de La Carlota, el primero de mayo de 2019, que le costó la vida a varios compatriotas; y una declaración del "presidente interino" desmintiendo al Departamento de Justicia de USA, alegando que por dos o tres delincuentes no podía calificarse al régimen como una "narco tiranía" y que el objetivo debía ser la uni��n de todos los venezolanos, incluyendo a los miembros del régimen, negociar con estos últimos y entonces hacer unas elecciones libres y democráticas, única vía según él para solventar la crisis del país.
En paralelo, miembros de ese "gobierno interino" trabajaban en Washington para convencer a los políticos de EE. UU. que las elecciones libres eran el único camino que estaban dispuestos a transitar.
Además, con descaro e inhumana mezquindad, le dieron la espalda al presidente estadounidense que había logrado, él solo, convencer a más de sesenta países para que denunciaran a la narco tiranía y apoyaran la legitimidad del "gobierno interino". Ese mismo presidente, Donald J. Trump, había jurado que haría todo lo necesario para contribuir a lograr la libertad de Venezuela.
Entonces, Trump puso su infraestructura militar en guardia, para actuar como respaldo de los agentes policiales de la DEA que se activarían, todos ellos venezolanos.
Y el "gobierno interino", no contento con su despliegue de mezquindad, decidió crear en Washington un grupo llamado "Venezolanos con Biden", apoyando, sin ningún pudor, a quien competía para sacar de la presidencia al principal y más poderoso aliado que teníamos para el logro de nuestra libertad.
En lo personal, consideré esas acciones del "gobierno interino" como una traición a la patria y desde ese momento me convertí en un crítico feroz de sus acciones.
Una oportunidad de oro, quizás la única que hemos tenido en veinticinco años, fue despreciada por los principales líderes políticos de Venezuela, salvo algunas excepciones, como María Corina Machado ("MC"), con quien me había reunido en varias ocasiones (con el objeto de ilustrar mi estrategia, hasta fui miembro del grupo que ella creó: "Soy Venezuela").
Por fin MC, por quien me unen añejos vínculos de amistad y familiares, tenía la narrativa correcta y afirmaba con contundencia que seguir en el "juego democrático" era hacerle un favor al régimen.
Mas, la oportunidad se había perdido, desechada con premeditación y vileza por el mal llamado "gobierno interino".
Luego vino el COVID, el cambio de gobierno en USA y las guerras de Ucrania y Gaza, cambiando por completo el posicionamiento de las fichas en el tablero político venezolano.
Pero al menos, pensé en ese entonces, habíamos logrado algo vital, por lo que yo tenía quince años luchando: el cambio de la narrativa acerca del problema venezolano y la comprensión del terrible monstruo que enfrentábamos.
Entonces, en 2023, con miras a las "elecciones" presidenciales que se avecinaban, la MUD organizó unas Primarias y, gracias a la presión de MC, las mismas se celebraron sin el CNE. MC resultó vencedora. Y lo celebré.
Llegó 2024, y el intento de inscribir su candidatura en el CNE. Como era previsto, no se le permitió. De manera brillante, MC escogió a una venezolana intachable (muy respetada por mí), para que la reemplazara: la excelente académica Corina Yoris, a quien, como también preví, tampoco se le dejó inscribirse como candidata.
Pensé entonces que, ya que MC comprendía al monstruo que enfrentamos, su estrategia sería darle el "golpe a la mesa", comunicándole al mundo que ella había intentado inscribirse solo con la finalidad de evidenciar que en Venezuela eran imposibles unas elecciones libres, que no existía justicia ni instituciones que velaran por ella y que el señor Maduro tampoco podía ser candidato. Primero, porque estaba usurpando la presidencia. Y segundo: por ser un prófugo de la justicia internacional, con una recompensa millonaria sobre su cabeza.
Creí que, convertida en la líder indiscutible de la oposición, el trabajo de MC consistiría en seguir denunciando a la tiranía en todos los rincones de la Tierra, esperando un momento oportuno para activar la única estrategia que podría darnos la libertad.
Para mi sorpresa, no fue eso lo que hizo. Y para mi profunda decepción, optó por hacer lo peor que podía hacerse: aceptar un candidato impuesto por la MUD.
El CNE por supuesto sí dejó que esa candidatura se inscribiera, convocando al país a una gigantesca farsa, organizada y arbitrada por la tiranía, lubricando con eso a sus instituciones de mentira y cambiando, en un giro de 180 grados, la narrativa del país que permitía comprender lo que se confronta, el problema real que debemos resolver y cómo debemos hacerlo.
Se montó una nueva "fiesta democrática", con caravanas, música y afiches por todas partes (y ahora hasta gaitas carnavalescas y entrevistas frívolas con influencers de "la civilización del espectáculo", como diría Mario Vargas Llosa); enseñando a dos candidatos igual de legítimos ante el CNE y aceptados por los futuros electores como válidos competidores a la máxima magistratura del país.
Se prometió, con total certeza, que los directivos del CNE tendrían que reconocer la realidad y declarar vencedor al señor González. También se prometió, durante esos largos meses de campaña, que el 28 de julio se iniciaría la transición democrática, con un presidente electo, que reconocería el CNE por no quedarle opción, y que a partir de ese día muchos miembros del régimen se harían nuestros amigos, en una Venezuela "donde cabemos todos y todos somos hermanos", tal y como afirmó el señor González.
Como era de esperar, se perpetró un fraude descomunal. No obstante, como también era previsible (pero no por quienes prometieron que no podría hacerse el fraude), los directivos del CNE fabricaron sus propios resultados y sucedió lo que tenía que suceder: se consolidó a la tiranía para los próximos seis años, en un proceso "democrático", aceptado por sus participantes al momento de inscribirse en la competencia y aceptar sus condiciones y la autoridad de sus instituciones (CNE, fiscalía, TSJ, etc.).
Lo más grave, se causó con esto el giro de la narrativa: ya no se trata de una narco tiranía con un usurpador de las instituciones, que además es prófugo de la justicia internacional y tiene una recompensa sobre su cabeza. Ahora, solo se trata de un gobierno que se robó unas elecciones.
Cambiando lo prometido durante la campaña, entonces se le dice al país que el objetivo había sido tener las actas que demostraban el fraude, y que vendrían otras acciones: en esencia, informar a la comunidad internacional para que condene el fraude; e iniciar una suerte de "resistencia pacífica", a partir de marchas efímeras y descontinuadas, con una carroza carnavalesca en la avenida principal de una zona de clase media alta, donde se pueden observar a nefastos personajes del pasado tomándose selfies, riéndose y bailando al son de gaitas y música festiva, mientras las mazmorras del régimen se llenan con más de dos mil nuevos presos políticos, muchos de ellos menores de edad, y las calles se tiñen de sangre, con los asesinatos de compatriotas que salieron a tumbar estatuas y hacer protestas, con la certeza de que había una estrategia política que los protegería.
Lo cierto es que hacer convocatorias a un proceso electoral, que de antemano se sabe fraudulento, exige que se tenga garantizada una capacidad de respuesta cónsona con el monstruo asesino que se confrontará a campo abierto y con muchos inocentes viendo de frente a los cañones, que no disparan proyectiles de mentira.
Si no se tiene esa capacidad garantizada, hacer la convocatoria es más que una irresponsabilidad, un verdadero crimen, aunque esa no sea la intención de los convocantes.
Se dice que se "vota" porque no se tienen fusiles. Pero "votar" en el marco de narco tiranía, para cantar fraude cuando se den los resultados, implica exponer a millones de civiles desarmados al arsenal de guerra de quienes no les tiembla el pulso para asesinar a mansalva, violar y encerrar a muchachos, que están comenzado sus vidas, en calabozos oscuros, en condiciones que pulverizan al alma humana.
Sin capacidad de neutralizar ese horror, no se puede convocar a una ciudadanía desarmada a confrontar de frente a semejante monstruo. No se puede, punto.
LAS ACTAS
Optando por ignorar y hasta negar las pruebas existentes de la farsa electoral, acumuladas desde 2004 (entre ellas las actas que demostraban que el señor Andrés Velázquez ganó la gobernación del estado Bolívar); expuestas y explicadas de manera impecable por el ingeniero Guillermo Salas en su libro El poder de la matemática (mayo, 2024); se afirma sin ningún pudor que "por primera vez" existen las pruebas del fraude electoral venezolano.
Como abogado que soy, desde hace treinta años, entiendo que el derecho tiene algunas premisas fundamentales:
1) La carga de la prueba la tiene quien alega el fraude;
2) El CNE no tiene la obligación legal de enseñar las actas (a menos que así lo dictamine un juez), y nunca lo ha hecho;
3) Solo un juez puede determinar, y con un caso abierto en su tribunal, si algo constituye una prueba válida y admisible;
4) Solo un juez puede sentenciar que, vistas las pruebas admitidas, en efecto se perpetró un fraude.
Lo pernicioso de jugar con fuego es que siempre alguien se quema, en especial, quien jugó con el fuego, no el fuego, el que jugó con este.
Si se admite que el TSJ tiene autoridad para determinar quién está habilitado para ser actor político y quién no; si se admite que el CNE tiene autoridad para dictaminar quién se inscribe en su proceso y quién no; si se admite que el CNE será el árbitro que conducirá el proceso, con su tecnología, personal, normas y procedimientos; si se admite que la fuerza militar del régimen será el custodio de los votos y el encargado de transportar el material probatorio de las mesas electorales hasta el seno del árbitro; entonces mal puede decirse al final, cuando lo resultados son adversos a una de las partes, que todo era una farsa desde el principio, porque entonces no existe coherencia, y cuando no hay coherencia solo queda una cosa: la locura.
Las actas que afirma tener MC no son prueba de nada, a menos que así lo dictamine un tribunal de justicia, así funciona el derecho: dura lex sed lex. Hasta que eso no suceda, esas actas son simples papeles, que bien puede alegar que son falsificados el acusado del fraude.
Y en el caso hipotético de que fueran aceptadas como auténticas, ni siquiera existe la posibilidad de hacerle una auditoría formal e imparcial para determinar qué porcentaje de votos representan. Como una de las partes no está dispuesta a participar en esa auditoría, y ningún tribunal le está obligando a ello, las famosas actas quedan reducidas a un papel, donde quien alega su autenticidad no es un actor imparcial y tiene evidentes conflictos de intereses en la aseveración, algo que lo descalifica, desde un punto de vista legal, para ser quien determine lo que es "verdad" y lo que es "falso".
Tampoco existe jurisdicción extranjera competente para conocer del caso y sentenciar algo de obligatorio cumplimiento, ya que se trata de un asunto que solo compete a las cortes venezolanas, y así lo dictamina el derecho internacional.
Por lo tanto, todo queda reducido a un individuo alegando un fraude no comprobado de manera formal y legal... una palabra que se la lleva el viento.
LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Y entonces viene otra parte del cuento: la famosa "comunidad internacional".
En Venezuela y en el mundo entero se sabe desde hace años que el régimen es ilegítimo, que todas las elecciones han sido fraudulentas y que hay que salir de esta pesadilla.
Un tema de actas y de pruebas del fraude es una terrible pérdida de tiempo, probar lo probado es una forma cantinflérica de llover sobre mojado, y lo único que se logra es que el país se paralice, haya más tragedias humanas (miles), aislamiento y que unos cuantos se laven las consciencias por haber sido durante dos décadas cómplices de la mentira.
Mas, esas actas no le hacen ni cosquillas al régimen y la condena Internacional la celebran, ya que tener un enemigo externo es el ABC de los regímenes totalitarios. La única comunidad internacional que cuenta para ellos es Irán, Rusia, China, Corea del Norte, Siria, Cuba, Zimbabue y demás sistemas de esa calaña.
Hasta que aquí no se pongan serios en la política y se actúe con inteligencia y efectividad, no pasará nada, más allá del empeoramiento de las condiciones de vida de quienes vivimos en Venezuela, que quedaremos más aislados, en peores condiciones socioeconómicas y con peor percepción como gentilicio en los países desarrollados.
Esta fiesta orgiástica de actas y marchas no es otra cosa que el sello más elocuente de un país que no desea entender el problema y de un liderazgo político que no parece estar hecho para este tiempo histórico que nos tocó vivir.
(continúa en la parte siguiente del hilo)
Estrategia: ¿más sangre?
Se organizó un circo electoral a sabiendas de que la entidad que arbitra el proceso y toda la infraestructura: tecnológica: máquinas; humanas: testigos; legales: REP y Actas; logísticas: "fuerzas armadas"; Apoyo Internacional que avala el proceso: "Observadores"… y todo lo demás, están bajo el control absoluto del régimen, que diseñó dicho organismo precisamente para garantizar su permanencia en el poder, por eso son ya 32 procesos electorales los que se han celebrado y el régimen sigue allí.
En consecuencia, cuando se piensa que se está ejerciendo el "derecho al voto", realmente lo que se está haciendo es un simulacro, donde el voto vale tanto como un TSJ sin jueces imparciales, es decir, no vale nada. Toda la infraestructura electoral está diseñada para que sea imposible probar el fraude, ya que el régimen fabrica sus propios testigos, sus propias actas y sus propias mesas, generando millones de votos de forma arbitraria que luego las autoridades del CNE avalan como auténticos.
Como el árbitro es el que refrenda las actas, le basta a ese árbitro presentar sus actas fabricadas y alegar que las de la "oposición" son las fabricadas, y entonces se convierte en un dime y direte, donde por razones lógicas gana quien tiene el poder "legítimo", que fue reconocido por los actores al momento que aceptaron participar con esas circunstancias en pie.
Crear una página web, desde el punto de vista legal carece de toda relevancia, ya que cualquiera es capaz de crear lo mismo y hacerlo con sus propios datos, y el régimen tiene el poder para materializarlo.
La razón por la cual un régimen totalitario secuestra todas las instituciones, aplasta al Estado de Derecho y crea su disfraz democrático es precisamente para que la vía legal sea írrita y no haya forma de probar nada.
Por su parte, los organismos internacionales no tienen la capacidad de hacer nada significativo al respecto, por lo que cualquier alegato jurídico se pierde en el aire. Es por esto que cuando se diseña una estrategia electoral, a sabiendas de todo lo descrito arriba, su única justificación debe ser actuar solo si se tiene un plan capaz de responder al enfrentamiento violento que implica un reclamo de fraude en la calle.
Actuar bajo supuestos y esperanzas no es una opción, ya que lo que está en juego es la vida de personas de carne y hueso, y por lo general son los más jóvenes e inocentes los que terminan en la morgue, desaparecidos o en un calabozo torturados.
Pretender que una guardia pretoriana, diseñada, por más de dos décadas, de manera muy profesional para responder ordenes exclusivamente del régimen se volteen a apoyar a un movimiento cívico es iluso e irresponsable. Si a eso se le suman los colectivos y las bandas terroristas que trabajan para el régimen, la conclusión es que promover acciones de calle sin tener una respuesta contundente a esa realidad, es casi un acto criminal y, desde luego, una gran falta de responsabilidad.
En este momento el planeta sufre dos guerras espantosas y USA, además, está en medio de una batalla electoral que concentra toda su atenci��n e interés. La importancia de Venezuela desde el plano geopolítico quedó reducida a casi nada, ya que fuentes de petróleo abundan, en especial, en los mismos Estados Unidos.
Así las cosas, hacer llamados de calle y promesas de probar lo que, por lo demás ya estaba probado (la ilegitimidad del régimen), usando criterios legales es un cuento de ciencia ficción, que a estas alturas es harto conocido por un país que tiene 25 años sufriendo toda clase de tragedias sin poder, debido a líderes fallidos y estrategias mal concebidas, salir de su laberinto infernal.
Lo que ocurrió ayer fue una tragedia de proporciones titánicas. Antes y durante la campaña electoral se le ofreció al país, se les prometió a los venezolanos de buena voluntad, un resultado que era imposible de lograr, y bien lo sabían quienes hicieron las promesas y crearon las ilusiones y esperanzas: se dijo que serían tantos millones de personas y tantos testigos, que el CNE no podría hacer el fraude…y eso, cualquiera que conozca a fondo a la bestia que enfrentamos, sabe a la perfección que no es posible.
Lo que está ocurriendo asoma mucha tragedia sin solución racional a la vista. Son bonitas las proclamas y las ilusiones, pero para el que lo razone con detenimiento se dará cuenta que lo que se está repitiendo es el escenario de 2014 ("La salida"), que le costó al país miles de presos políticos, cientos de muertos, miles de heridos y miles de desaparecidos, sin contar los comercios que quebraron y el desierto en que transformaron a Venezuela por tres largos años, produciendo un éxodo de más de ocho millones de personas, muchas de ellas huyendo en las condiciones más dolorosas y riesgosas.
Cuando se diseña una estrategia, se deben tener previstas todas estas cosas: A, luego B y luego C, y todo blindado y capaz de hacerle frente a las circunstancias violentas que se desencadenan. De lo contrario, se está improvisando y asumiendo riesgos mortales que afectan la vida de millones de personas inocentes. También, cuando se diseña una estrategia, se tiene que contar con un equipo humano de valores intachables e intelectos capaces de medir riesgos, tomar decisiones y resolver los problemas que se presenten.
Si el equipo escogido es un grupo humano de comprobada incapacidad y de valores que no se diferencian al régimen que se combate, las probabilidades de tener éxito en el objetivo trazado son equivalentes a cero. ¿Era la MUD el organismo idóneo para proveer el equipo humano y la maquinaria estratégica? ¿Se tenían que resucitar a los muertos y ponerlos de nuevo como la oposición oficial de Venezuela, legitimada para seguir capitalizando a "la lucha por Venezuela" y empoderados para organizar sus listas de candidatos para las próximas reparticiones de preveendas parlamentarias y regionales?
Cada uno de ustedes respóndase esa pregunta en el silencio de sus propias consciencias. Es terrible lo que se le ha vuelto a hacer a Venezuela. Ya se está produciendo mayor aislamiento del país (lo que afecta exclusivamente a los ciudadanos de a pie, porque aislar y sancionar a un régimen totalitario es más bien hacerle un favor. No es casual que el régimen de Castro ya está cerca de cumplir 70 años esclavizando a los cubanos, únicos dolientes de los embargos y aislamiento).
Tras una larga vida dedicada a la lucha por Venezuela, hace pocos años opté por retirarme por completo del escenario público y dedicarme exclusivamente a temas literarios y jurídicos. Pero hace pocos días, antes de que se materializara el circo, una diputada española, muy cercana a políticos criollos exiliados, publicó la foto de dos muchachitos, de menos de 18 años, con una pancarta que decía: "No tenemos miedo", instando que nuevamente jóvenes idealistas y desconocedores de la historia se lancen a las calles en gestas heroicas que solo terminan en muerte, lágrimas y mucho dolor.
Eso me obligó, por temas de consciencia, a no quedarme callado y emitir mi opinión sobre lo que pensaba de lo que estaba sucediendo, en la esperanza de que quizás al menos un muchacho me leyera y se lo pensara varias veces antes de lanzarse a la calle para ser masacrado por asesinos sin pudor ni consciencia.
Apoyé a MCM abiertamente porque pensé que ella sabía todo esto que he comentado y no se prestaría para el circo, sino que en una realidad, al margen del régimen, siguiera construyendo un liderazgo fresco, poderoso y capaz de responder al momento preciso, con las circunstancias precisas, que hoy no están dadas, vista la situación en que se encuentra el mundo en estos momentos.
Pero al ver que los eternos y fallidos miembros de la MUD eran quienes constituían su equipo estratégico, logístico y narrativo, no me quedó otra opción que cuestionar sus acciones, haciendo un llamado al ejercicio del pensamiento crítico, la madurez y la sabiduría.
Es trágico por partida doble cuando se tiene a un importante porcentaje de la población negada a comprender de raíz las dimensiones del enemigo que nos secuestra y aprender de las lecciones del pasado, acumuladas durante un cuarto de siglo.
Ahora Venezuela se enfrenta a un futuro muy incierto y lleno de obstáculos adicionales, con el agravante de mayor aislamiento, mayores restricciones, calles incendiadas y la imposibilidad de llevar una vida semi normal en el país, mientras se presentaran las circunstancias apropiadas para ejercer acciones contundentes y exitosas.
No todas las estrategias son válidas para cualquier contexto espacio - temporal. Hay acciones que se pueden ejecutar en un tiempo y otras no, porque no están dadas las circunstancias. Venezuela se encuentra muy aislada, efecto de acciones que en su momento fueron oportunas, pero comandadas por la gente equivocada.
Se perdió una gran oportunidad entonces. Aunque se logró ponerles precio a ciertas cabezas y calificar al régimen como ilegítimo y usurpador, al no tener a las personas idóneas, la oportunidad se perdió y lo que quedaron fueron unas sanciones que golpearon duro a los venezolanos de a pie, porque, insisto, a un régimen totalitario eso no le hace ni cosquillas.
¿Qué opción tenía el ciudadano de a pie? Darse cuenta de que el voto no vale nada y que a veces es mejor no asistir a ciertas convocatorias, cuando quien las organiza es un mafioso dispuesto a todo y con un poder económico y militar cuasi infinito para hacer lo que le dé la gana.
Abstenerse, continuar con la narrativa de ilegitimidad y criminalidad del régimen, posicionada desde 2019; y acentuarla, era la mejor estrategia, esperando mejores momentos para ejercer acciones de mayor envergadura. Ahora el régimen se le dio la oportunidad de aparecer como la víctima de la violencia y a su líder como un candidato que puede optar a ser electo, en vez de ser el prófugo de la justicia que una vez fue.
Cuando un general lleva a sus hombres y mujeres a una guerra, tiene la obligación de contar con una fuerza capaz de neutralizar al enemigo, cuyo poder comprobado es total. Si no tiene eso, hacer promesas de imposible cumplimiento y exponer la vida de millones de personas, y la de todo un país, es irresponsable e inaceptable.
Sé que estas líneas me seguirán trayendo como consecuencia miles de insultos, incomprensión y ataques de todo tipo producto de emociones desbocadas.
Asumo ese costo, pero al menos sabré para mis adentros que no hice silencio cuando mi deber era como mínimo advertir.
Mi hijo mayor aún carga en su espalda nueve detonaciones hechas a quemarropa por un asesino del régimen, en una de las tantas marchas inútiles que líderes irresponsables convocaron en el pasado. Ese recuerdo y tantos otros recuerdos me obligaron a no callar.
Reciban un fuerte abrazo y que Dios nos bendiga a todos.
7. CONSPIRACIONES QUE RESULTARON CIERTAS
En 1971 se jubilaba el doctor John Yudkin, desacreditado y ridiculizado por la comunidad científica.
Yudkin había publicado en 1957 un estudio que demostraba que el AZÚCAR era un PELIGRO para la SALUD:
Acababa de arruinar su reputación⬇️
Now that it is clear to everyone with eyes to see that Fauci organized a cover up to squash the lab leak hypothesis, here's a reminder that he tried to fool the public on the science of lockdown and covid mitigation too.
https://t.co/xgM3zdWuoV