Soy luz Adriana vivo en un piso 22 en costa del este en Ciudad de Panamá ….
Y así amanezco hoy
Ayer, a las 12:56, Panamá contuvo la respiración.
Durante casi un minuto, la tierra se movió con una fuerza que pocos de nosotros habíamos sentido en la vida. Un terremoto de magnitud 7.7, seguido de más de un centenar de réplicas, varias de ellas por encima de los 6 puntos, Las torres se mecían, el agua de las piscinas se desbordaba, el corazón se nos salía del pecho.
viví el terremoto de Armenia en 1999. Un sismo de 6.2 que derrumbó buena parte de la ciudad y se llevó más de mil vidas en el Eje Cafetero. Desde entonces sé lo que un terremoto puede hacerle a un lugar y a su gente. Sin mencionar lo ocurrido este año en venezuela y de nuevo en el eje cafetero en colombia,
Lo de ayer fue mucho más fuerte. Y sin embargo, hoy, al despertar, estamos completos. No hay un solo fallecido ni un solo desaparecido en todo el país. No estamos llorando a nadie. Ni buscando desaparecidos.
Lo que vi ayer me conmovió profundamente. En una ciudad con docenas de edificios de más de cincuenta pisos, miles de personas bajamos escaleras interminables, salimos, esperamos, volvimos a entrar y volvimos a salir con cada réplica. Una y otra vez. Sin gritos, sin empujones, sin caos. Vecinos cargando a sus mascotas, jóvenes tomando del brazo a los mayores, desconocidos compartiendo agua y calma. El personal de los edificios y de las administraciones no se movió de su puesto ni un instante: contando a los residentes, guiando, tranquilizando, pendientes de cada adulto mayor. Así se ve un pueblo que sabe cuidarse.
Y mientras tanto, la ciudad siguió en pie, literal y funcionalmente. Nunca perdimos la conectividad, ni la luz, ni el agua, ni el gas. Tocumen cerró, inspeccionó sus instalaciones sin encontrar daños y en un par de horas ya estaba retomando la operación gradualmente de nuevo. El Canal de Panamá no se detuvo. En una capital de rascacielos, ningún edificio colapsó. Ni se ven daños, todos los proyectos en construcción están intactos ( está temblando en este momento 7:35 am )
Eso no es suerte. Es la diferencia entre un sismo que destruye una ciudad y uno que la pone a prueba. Desde 1984 Panamá construye bajo un reglamento estructural sismorresistente que ha evolucionado cinco veces hasta el REP-2021 vigente, que en la Ciudad de Panamá exige cálculos de ingeniería a la medida de cada proyecto, respaldados por estudios de suelo. *Ayer, cada arquitecto, cada ingeniero, cada constructor, cada inspector que hizo bien su trabajo durante años, nos protegió sin que supiéramos su nombre.*
Pero nuestro corazón hoy también está en el interior. En Tonosí, Pedasí, Las Tablas, Coclé y Veraguas, el sismo dejó 142 viviendas dañadas, 188 escuelas, 20 centros de salud, 13 iglesias y 9 puentes afectados, cerca de 300 personas evacuadas y 27 heridos leves. Hay comunidades que todavía siguen incomunicadas. La misma solidaridad que nos sostuvo ayer en la ciudad es la que hoy les debemos a ellos.
*Gracias, Panamá. Ayer el mundo vio de qué estamos hechos.*
Luz Adriana Lopera