Tener vivos y sanos a tus padres es un privilegio que hay que exprimir hasta el último momento. De un día para otro puede cambiar sin darte cuenta y no hay vuelta atrás.
No sabía por donde empezar de nuevo y empecé por mi, por quererme, por elegirme, por mi paz mental y amor propio, y cuando menos me di cuenta, volví a florecer.