Excarcelaron a los policías metropolitanos, después de haberles robado 24 años de su vida.
Excarcelan a Samantha Hernández de solo 16 años, después de desaparecerla junto a un montón de sus familiares, negarle defensa privada, después de trasladarla a un centro en Antímano, negarle su derecho a la educación, y encima, Jorge Rodríguez cuando anuncia que saldrá del calabozo, la revictimiza y la señala de "haber trasladado explosivos".
Es que son miserables!
No son 300, son casi 700 los presos políticos dentro de centros de tortura de esta organización criminal en Venezuela.
El psiquiatra intenta decirnos que salen los adultos mayores, los adolescentes y quienes están en graves condiciones de salud.
Se envejecieron allí, Jorge.
Se enfermaron allí donde ustedes los depositaron, los torturaron y les negaron atención médica.
Después de pedirle a los venezolanos que lo superen y los perdonen, ahora Jorge con todo su cinismo dice:
"Sepan apreciar el gesto".
Con ese desparpajo.
Como si estas excarcelaciones fueran un favor, y no el cumplimiento de una orden que probablemente emana de Estados Unidos.
Aumentan el pasaje mínimo a Bs. 100.
Con razón tanta camionetica y buseta parada frente al Lee Hamilton, donde los pensionados van a gastar los 30 bolívares que les quedan...
Según la fulana ley de amnistía, yo, siendo inocente, debo “ponerme a derecho” y reconocer que soy un terrorista falsamente acusado por el régimen, cuando los verdaderos criminales son quienes cometen terrorismo de Estado, incluso con esa aberración de ley que ratifica su naturaleza maleante.
Una amnistía de verdad, no requiere leyes, sino voluntad, cosa que en esta discusión no existe. No solo es una norma írrita e ilegítima, sino que es una trampa para ganar tiempo y para que revictimizar a los perseguidos. Peor aún, obliga a las víctimas a pedir perdón a sus verdugos.
Son los mismos que hablan de imprudencia o de “reincidencia en conductas insurreccionales”. Si ser imprudente e insurreccional es no caer en el chantaje, pues échenle bolas. La dignidad está por encima de cualquier cosa
Quienes tienen cuenta pendiente con la justicia son los perpetradores de la represión y de los crímenes de lesa humanidad, no sus víctimas.