#AHORA | El secretario de Estado Marco Rubio sobre el terremoto en Venezuela:
“Ya estamos desplegando equipos de búsqueda y rescate de Fairfax County, Virginia, y Los Ángeles. Habrá algunos otros que añadiremos. Esa es su necesidad más inmediata”.
@avianca Buenas. Mi madre, una señora de tercera edad le cancelaron el vuelo de Bogotá a Caracas con menos de dos horas de anticipación y se quedó incomunicada. Necesito saber si está bien, como puedo lograr hablar con ella.
🇺🇸🇻🇪 Ahora que todos los ZURDOS invocan el petróleo de Venezuela como causa para que EEUU sacara al dictador Maduro y no por la libertad democrática del pueblo…
Es un buen momento para recordar este gran discurso de Margaret Thatcher sobre las riquezas de los países:
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
Hasta hace unos días yo era una persona que no tenía tiempo de nada y déjame decirte que si eres así, necesitas un poco más de motivación en la vida. Sigo
Moraleja de todo esto. No permitas que el sistema te absorba. Escribe tus metas, planifica tu semana, organiza tus ideas. Ve ahora mismo y compra una agenda o un cuaderno personal. Arriésgate! Y lo más importante, comparte. No está bien decir “estoy muy full”