Enfoquémonos en nosotros mismos, en nuestras metas y en nuestra paz mental. La gente es pasajera, quien quiera estar que esté y quien no, que siga caminando.
Entonces entendí que no debes confiar en nadie, no cualquiera es tu amigo y que hasta la persona que menos esperas te puede traicionar en cualquier momento y seguir hablándote como si nada.
No conozco una sola persona que me haya querido joder y, tarde o temprano, no le haya llegado el karma. Es cuestión de sentarme a esperar y mirar como caen de a uno.