me parece hermoso coincidir con alguien en relación a la sensibilidad, más allá de la subjetividad de cada uno. Pero saber que del otro lado hay alguien que sostiene una sensibilidad que te recuerda a la tuya es una suerte de armonía afectiva que valoro muchísimo.
Cualquier ser humano desea tener relaciones profundas. Lo que pasa es que construirlas requiere incomodidad, conversaciones difíciles, mostrarse vulnerable y trabajar en equipo. Y al ver esta realidad muchas personas prefieren llamar suerte o destino al resultado de elegir reciprocidad sobre intensidad y esfuerzo por encima de un “fluir” que suena bien pero no sirve
amar de una forma sana, consciente y humana termina siendo un acto revolucionario ante tanta desconexión emocional y donde las personas no saben cómo sentirse seguras siendo vulnerables