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Conflict and Change
Integrating Social and Developmental Psychology
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La melatonina no debería ser el primer paso ante un niño que tarda en dormirse. Una guía europea propone algo menos llamativo, pero clínicamente importante: primero entender qué está interfiriendo con el sueño y trabajar la conducta.
El insomnio pediátrico es frecuente. El documento estima una prevalencia aproximada del 15–30% entre los 3 y 5 años, 11–15% entre los 6 y 12 años y 20–30% en adolescentes. Dormir mal o insuficientemente puede afectar el funcionamiento emocional, conductual y cognitivo del niño, además de repercutir en el bienestar familiar.
La propuesta es un abordaje escalonado.
Antes de pensar en melatonina, recomiendan evaluar horarios, duración y regularidad del sueño, rutinas antes de acostarse, conducta de los padres durante el inicio del sueño y los despertares, síntomas durante el día y posibles trastornos como apnea del sueño, narcolepsia o síndrome de piernas inquietas.
Un diario de sueño durante aproximadamente dos semanas puede ayudar a identificar el patrón.
Si existe una condición médica no psiquiátrica o psiquiátrica que pueda explicar el problema, debe evaluarse y tratarse de manera específica.
En niños sanos con dificultad para conciliar el sueño, el primer paso es mejorar la higiene del sueño y establecer una rutina consistente. Esto incluye exposición a luz natural durante el día, especialmente por la mañana, disminuir la intensidad de la luz por la noche, mantener las pantallas fuera de la habitación y suspender su uso 1–2 horas antes de dormir.
También importa la regularidad: mantener horarios similares entre semana y fines de semana, adaptar la rutina a cada familia y favorecer que el niño aprenda progresivamente a dormirse sin depender de la presencia activa de los padres.
Si estas medidas no son suficientes, se recomiendan intervenciones conductuales. La melatonina se plantea después, como complemento.
La guía propone iniciar melatonina con 0.5 mg, 30–60 minutos antes de la hora deseada de dormir. Si después de una semana no hay respuesta, plantea aumentos graduales de 0.5 mg, hasta un máximo de 5 mg según la edad y siempre con supervisión clínica.
Y conviene poner las expectativas en contexto. Una revisión sistemática citada por los autores encontró, en NNA con insomnio crónico idiopático, un aumento aproximado de 30 minutos en el tiempo total de sueño y una reducción de 18 minutos en el tiempo necesario para quedarse dormidos.
Otro punto es la calidad del producto. El artículo cita un análisis de 31 suplementos comercializados en EUA en el que la cantidad real de melatonina varió entre 83% menos y 478% más de lo declarado en la etiqueta. Esto refuerza la importancia de utilizar productos con estándares de fabricación adecuados.
Finalmente, hay que leer esta publicación por lo que es: un consenso de expertos, no un ECA. La reunión que dio origen a la guía fue patrocinada por Procter & Gamble y todos los autores declararon haber recibido honorarios como conferencistas o consultores de la empresa. Esto no invalida las recomendaciones, pero sí es información relevante para interpretarlas críticamente.
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Publicado en @JAMANetwork
Síndrome de Hiperemesis Canabinoide (SHC)
Aunque #cannabis tiene un efecto antiemetico, su uso diario y crónico no solo se asocia a un incremento en el riesgo de diferentes condiciones de salud mental sino al riesgo del SHC
https://t.co/sjKKolGnAb
En adultos, diferenciar autismo y TLP puede generar dudas entre clínicos experimentados y recién egresados, especialmente en mujeres. Un estudio reciente identificó diferencias que podrían orientar mejor el diagnóstico diferencial.
El trabajo comparó a 102 personas: 51 con diagnóstico de autismo y 51 con diagnóstico de trastorno límite de la personalidad (TLP). Todas eran mujeres o personas asignadas mujeres al nacer, y los investigadores seleccionaron participantes con pocos o solo rasgos subclínicos del diagnóstico contrario.
Este detalle metodológico importa. Una parte del problema clínico es que ambas condiciones pueden presentar dificultades emocionales, sociales y de identidad. Si se comparan grupos con alta comorbilidad o con diagnósticos cruzados no reconocidos, las diferencias pueden diluirse.
Entre las personas autistas destacaron especialmente las diferencias en procesamiento sensorial.
La puntuación media en el Glasgow Sensory Questionnaire fue de 116.5 en el grupo autista frente a 89.9 en el grupo con TLP, con un tamaño del efecto grande: d=1.19.
También fueron más pronunciadas en autismo las dificultades de cognición social, la preferencia por la invariabilidad, los comportamientos motores repetitivos y el camuflaje social.
El camuflaje se refiere a las estrategias utilizadas para compensar u ocultar características autistas durante la interacción social. En este estudio también mostró una diferencia amplia entre grupos, con puntuaciones mayores en las personas autistas.
En el grupo con TLP aparecía otro perfil.
La mayor diferencia de todo el estudio fue la alteración de la identidad: puntuación media de 110.7 en TLP frente a 80.2 en autismo, con d=−1.36.
También fueron mucho más intensos el malestar intolerable al estar solo, las dificultades para controlar impulsos durante estados emocionales intensos, las dificultades para acceder a estrategias de regulación emocional y la reactividad emocional.
Por ejemplo, en dificultades de control de impulsos durante el malestar emocional, las medias fueron 17.8 en TLP y 11.1 en autismo, con un tamaño del efecto de d=−1.33.
Las personas autistas reportaron una mayor necesidad de retirarse y pasar tiempo a solas. Las personas con TLP reportaron mayores dificultades para tolerar y afrontar ese tiempo a solas.
Otro dato interesante fue la regulación emocional.
Los autores esperaban que la reactividad emocional, la disregulación emocional y la alteración de la identidad fueran similares entre ambos grupos. Los resultados mostraron que estas dificultades fueron significativamente más intensas en el grupo con TLP.
Una dimensión sí fue prácticamente equivalente: la falta de claridad emocional, es decir, la dificultad para identificar o comprender con claridad lo que uno está sintiendo.
Cuando los investigadores combinaron varias características, cinco variables ofrecieron la mejor discriminación estadística entre los dos grupos: cognición social, camuflaje social, alteración de la identidad, control de impulsos y capacidad para afrontar el estar solo.
Ese modelo clasificó correctamente al 95.1% de los participantes, con un área bajo la curva de 0.98.
Las limitaciones son importantes.
El estudio fue transversal, utilizó cuestionarios de autorreporte y contó con solo 51 participantes por grupo. La presencia o ausencia de ambos diagnósticos se apoyó parcialmente en instrumentos de cribado y autorreporte, en lugar de entrevistas diagnósticas estructuradas para establecer ambos diagnósticos en cada participante.
Además, la muestra tenía poca diversidad étnica y un nivel educativo relativamente alto. Los propios autores señalan que excluir a personas con puntuaciones elevadas del diagnóstico contrario pudo hacer que los dos grupos resultaran más diferentes entre sí que las poblaciones clínicas reales.
También quedaron fuera algunas áreas potencialmente importantes para el diagnóstico diferencial, como los intereses intensos y la comunicación no verbal en autismo, o el vacío, la idealización/devaluación y la disociación en TLP.
Muchas características parecen existir de manera transdiagnóstica.
Al comparar sus resultados de forma exploratoria con muestras de población general publicadas previamente, los autores observaron que las personas autistas podían presentar más dificultades relacionadas habitualmente con TLP que la población general, y que las personas con TLP podían presentar más características asociadas al autismo que la población general.
Por eso, la intensidad, el patrón y el contexto clínico de cada característica pueden aportar más información que su simple presencia.
¿Qué opinan?
https://t.co/S96pJ2fnPG
Sertraline (Zoloft) can cause "broad metabolic disruption." And it's now being studied as a potential anti-fungal drug.
This NEW PAPER is a good review of Zoloft's mechanisms of metabolic disruption- including impact on mitochondria, lipids, & more. 1/2
https://t.co/N7ojXMmzaE
Las paradojas regulatorias del aripiprazol en población infantil: el peso importa para Tourette, pero no para autismo TEA.
El mismo niño podría recibir una dosis máxima diferente de aripiprazol dependiendo de para qué se lo prescribimos y bajo qué indicación fue aprobado.
Para irritabilidad asociada al autismo, la FDA establece en niños de 6 a 17 años:
• Inicio: 2 mg/día
• Rango recomendado: 5–15 mg/día
• Máximo: 15 mg/día
No establece un punto de corte según el peso.
En cambio, para trastorno de Tourette, entre los 6 y 18 años, la dosis sí cambia según el peso:
<50 kg:
• Inicio: 2 mg/día
• Objetivo: 5 mg/día
• Máximo: 10 mg/día
≥50 kg:
• Inicio: 2 mg/día
• Objetivo: 10 mg/día
• Máximo: 15-20 mg/día
¿Por qué para una indicación importa si pesa 49 o 51 kg y para la otra no?
No porque se haya demostrado que el aripiprazol se metabolice de manera diferente por tener autismo o Tourette.
La explicación está, principalmente, en cómo se diseñaron los ensayos clínicos que sustentaron cada indicación.
En irritabilidad asociada al autismo, uno de los estudios permitió dosis flexibles de 2–15 mg/día y otro comparó dosis fijas de 5, 10 y 15 mg/día, sin establecer grupos de dosificación según el peso.
En Tourette fue diferente: el ensayo pivotal de 8 semanas estratificó las dosis según un punto de corte de 50 kg. Los menores de 50 kg recibieron objetivos de 5 o 10 mg/día, mientras que los de ≥50 kg podían alcanzar 10 o 20 mg/día. Otro ensayo de 10 semanas utilizó una dosificación flexible de 2–20 mg/día.
Así que la ficha técnica terminó reflejando aquello que realmente fue estudiado.
Esto deja una situación curiosa:
Un niño de 45 kg podría tener como dosis máxima aprobada 15 mg/día si se trata irritabilidad asociada al autismo, pero 10 mg/día si se trata Tourette.
¿Qué opinas?
Es por esto que no podemos escupir para arriba, que en la cara nos cae.
El Ministro de vivienda llevaba 5 días trabajando, y se va de vacaciones, pero se le olvidó que tiene rabo de paja.
Esto solo pasa en Colombia.
@soyjaimeandres#MocionDeCensura#Colombia
@ELTIEMPO Sin ánimos de generar polémica, y confesando que tal vez mi relación con Dios no pasa por su mejor momento, y que independiente de lo digan los expertos; los que vivimos en Medellín, experimentamos un milagro. 🙏🏻
Siguen los rescates en las ciudades más afectadas de Colombia por el terremoto. Gracias a cada uno.
Estamos todos movilizados emocionalmente. Es normal sentir tristeza, miedo, angustia, sorpresa, dificultad para conciliar el sueño, poco apetito , y miedo a que repita.
¿Que necesidad de “ofender” diciendo que tiene problemas mentales? Esto es estigmatizar, una vez más, lo relacionado con la salud mental. #HablemosDeSaludMental 🧠
El autismo no necesariamente está aumentando por igual en toda la población. En este estudio, el cambio más marcado después de 2020 apareció en niñas y mujeres, mientras los diagnósticos nuevos en varones se mantuvieron estables o descendieron.
Un nuevo estudio retrospectivo analizó los registros electrónicos de 171,134 personas atendidas de forma continua, al menos una vez cada año, en el sistema de salud de Estados Unidos entre 2016 y 2024.
Importante: no fueron necesariamente los primeros diagnósticos de autismo en la vida de cada persona, sino los primeros diagnósticos registrados dentro de ese sistema durante el periodo estudiado.
En varones, la incidencia de diagnósticos nuevos descendió en el periodo completo, con un cambio porcentual anual de −3.8%. En mujeres, después de 2020, la incidencia aumentó de forma significativa, con un cambio porcentual anual de 19.0%.
Las mujeres fueron diagnosticadas más tarde que los varones. La edad promedio al diagnóstico fue de 15.7 años en mujeres frente a 12.3 años en varones, una diferencia de 3.4 años. En adolescentes mujeres, el aumento entre 2020 y 2024 fue especialmente marcado, con un 22.3% anual. En mujeres adultas hubo una tendencia al alza, pero no fue estadísticamente significativa.
Esto sugiere que parte del aumento reciente en diagnósticos podría explicarse por una mejor identificación de presentaciones antes subreconocidas, especialmente en mujeres, más que por un aumento uniforme del autismo en toda la población.
Fue un estudio basado en códigos administrativos, sin confirmación diagnóstica estandarizada, en una población con acceso continuo a atención médica y dentro de un solo sistema de salud. Por eso describe tendencias de registro diagnóstico, no la incidencia poblacional real.
¿Qué opinan? https://t.co/SgWGDUZVK7