Análisis del bloque defensivo de Japón en su debut mundialista. El punto de partida fue la excepcional labor de Maeda y Ueda bloqueando por completo el juego interior de De Jong.
A partir de ahí, el equipo se plantó en un bloque medio/bajo con una estructura 5-3-2 que se adaptaba a un 4-4-2 con los saltos de presión de Nakamura. Ante la escasa movilidad del 4-3-3 de Holanda, el conjunto asiático se mantuvo compacto y angosto: presión orientada para forzar el juego por fuera, generar superioridad numérica en banda y controlar los desmarques en el intervalo defensor central-carrilero.
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