El éxito espiritual depende del constante estudio y aplicación de la palabra De Dios. La meditación implica el estudio de un pasaje de la escritura, su memorización, la oración al respecto y la clara exhortación personal para cumplirlo.
Confiar en ti mismo, incluso cuando no sabes cómo te sucederán las cosas, es una manera poderosa de hacerle saber al universo que estás listo para recibir.
Ten tanta calma que al final todo se solucione solo. A veces sólo necesitas rendirte y entrar en la fase de confianza para permitir que las cosas salgan bien para ti.
Has soltado sin obtener disculpas. Has perdonado sin recibir explicaciones. Has seguido adelante sin garantías. Y todo eso suma, aunque nadie lo sepa. El universo no ignora lo que haces en silencio. Muy pronto te mostrará por qué todo valió la pena.
El universo siempre reemplaza lo que sale de tu vida con algo más grande y mejor. No te quedes atrapada aferrándote al pasado o resistiéndote al cambio. Bienvenida a la nueva energía. Deja ir lo que necesita ser eliminado. Hay mucho más destinado para tu vida.
Ya no vives desde la herida, vives desde la lección. Ya no reaccionas, eliges. Ya no te rompes, te recoges. Has dejado de sobrevivir y empezado a vivir con conciencia. Esa transformación silenciosa es la señal de que estás listo para recibir una vida completamente diferente.
No subestimes el poder de un abrazo, de hablarte con cariño o apreciar el privilegio de poder hacer las cosas con calma. Dar atención a la relación que tienes contigo no solo es fundamental, es la base para el resto de las relaciones que tienes en tu vida.
Soy capaz. Soy suficiente. Soy merecedor de todo lo bueno que he imaginado. No porque sea perfecto, sino porque he decidido no rendirme. Cada paso que doy, cada herida que sano, cada límite que pongo, me acerca más a la vida que sé que puedo crear. Y esa vida ya me está esperando.