Aficionado empedernido del equipo más laureado de Europa y el mundo. También carbayón y camotero hasta la médula. Internacionalista por la gracia de Dios.
Cuatro temporadas seguidas yendo a poner el culo al Metropolitano. Tres entrenadores diferentes visitando en ese lapso. Es increíble lo malo que es este equipo, no lo salva ya ni Dios.
Y es que Argentina tuvo que estar fuera con Egipto en octavos de final. Una final con Inglaterra habría sido más digna que con estos muertos de hambre.
Cuando ellos provocan y se burlan, hay que aplaudirlos. Pero cuando reciben un poco de su propia medicina, sacan a la luz lo que verdaderamente son: unos vagos sin argumentos.
Y lo siento mucho porque le tengo mucho cariño a Argentina, pero qué bochorno de final. Nunca quiso ganarla, fue a no perderla y a desquiciar a España con juego sucio.
Lo de Messi y Enzo pidiendo roja para Cucurella es de una antideportividad tremenda. Estoy muy decepcionado. Y de Paredes prefiero ni hablar. Perdedor dantesco.
Hoy ganó el fútbol porque ganó la única que quiso jugarlo.
Por ese niño que vio esa eliminación en grupos en Brasil, el equipo de ensueño que en Rusia no pudo con el anfitrión y que en Qatar vio un equipo sin alma irse sin pena ni gloria.
Una estrella era impensada, dos son la puta locura.
El puto Lamine que se active ya más pronto que tarde, que esa al principio del partido hoy no la mete, pero por lo que sea en el Bernabéu rompe la portería.