Siempre he fantaseado con que en unas de esas idas al supermercado, mientras estoy haciendo mi mandado, que me salga unos de esos señores rabo verde, que con su mirada me vea con lujuria mis nalgas y mis chichis. Se saque el pito y se empieze a masturbar a mis espaldas mientras yo sin darme cuenta sigo haciendo mi super. Hasta que siento algo duro que roza en mis nalgas. Y ahí me doy cuenta, sin voltearme, de lo que está sucediendo, a alguien le gusta mi cuerpecito. Con esta gran validación que me prende, no me que da más que, sin voltear a ver atrás, poner mi mano hacia atrás de mi espalda por la altura de mi cintura, palma abierta. Y ahí es donde comienzo a sentir algo muy duro, caliente, y palpitando en mi mano. Muy nerviosa pero la cachonderia de que suceda en un lugar público me puede más. Entonces empiezo a jalarsela una y otra vez, lento con mi manita, tan solo siento la respiración del viejo sobre mi cuello, hasta escuchar un gruñido muy peculiar como que de alivio. Siento mi mano toda pegajosa. El viejo antes de quitar su verga de mi mano me susurra al oído "a la siguiente, te lo doy en el culito" y se va sin no antes de darme una nalgada.
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