Cuando alguien fallece pasan años y creemos que lo hemos superado. Pero entonces llega algo, un olor, un sonido, un lugar, una palabra, y todo estalla. Y entonces eres consciente de que sólo nos acostumbramos a esa falta pero nunca aprendemos a vivir sin ella.
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
“No siempre recibes lo que das”
— #SUGA: "No hay necesidad de llorar, dijimos que nos volveríamos a encontrar en 2025. Lo prometimos, 2025, ¿verdad? Nos vemos en 2025, ¡adiós!"
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yo creo mucho que al cuerpo hay que darle lo que te pide y si un día necesita veinticuatro horas de posición fetal y llanto hay que dárselo porque si no te pasa factura más adelante y estallas mal.