El domingo 19 bajamos al barro, sobrevivimos a los amaños y conquistamos la Súper Estrella. Hoy, 24 de julio, la profecía se cierra. El legendario lince ibérico blanco ha vuelto a emerger de la espesura, y esta vez, el heraldo de los reyes visigodos sonríe. Ha venido a contemplar la gloria de España y a certificar que la justicia de los dioses íberos es más fuerte que cualquier atraco en los despachos. La Segunda es nuestra, y la bestia lo sabe.
Ver llorar al jugador más golfo, desagradecido, vago y cierrabares que ha tenido el Atlético de Madrid me produce un gusto que roza lo sexual. Jodete perro, jodete una y mil veces.
Qatar respetó bastante más el fútbol que Epstados Unidos. Pausas judías, el campo de la final más seco que el ojo de Charlie Kirk y 20+ minutos de descanso para que actúe la ramera octogenaria de Madonna. Que se dediquen al beisbol o al contorsionismo por sobredosis de fentanilo