Los dos cruzaron el portal y, sin duda, Izanami aparecería al otro lado del portal, en la ciudad de Pandora, pero, en esta ocasión, sin Muramasa. ¿Dónde se habría metido?
Afortunadamente, Muramasa, haciendo uso de todas las fuerzas que su cuerpo conservaba, pudo deshacerse de aquel ataque proyectado por las tres hadas, pero, por desgracia, aquel ataque era tan grande que no permitía ver a las otras tres hadas y, una vez el espadachín salió +
+ problemas: tres hadas y un poderoso ataque inminente.
Fue entonces cuando se abrió un portal en el aire, sobre las hadas restantes, que se hallaban muy juntas para poder generar el haz de energía. De ese portal cayó una figura que aplastó a las tres adversarias en tan solo +
Antes del impacto, el rayo se disparó y atravesó al hada que abrazaba tiernamente al asesino de Muramasa. Al abrirse paso por el cuerpo de ésta, alcanzó el del joven, pero, acto seguido, chocaron entre sí y las dos hadas quedaron parcialmente aturdidas. Antes de que se pudiesen +
+ recomponer, llegaron las otras tres hadas, las dos que habían matado a su propia compañera y la que había sido derribada, y, en un ataque conjunto, cargaron todas, uniendo sus manos, un único haz de energía que proyectaron sin pensárselo dos veces hacia la posición en la que +
+ metros de distancia, apareció la última de las hadas con el rayo de energía cargado y lo lanzó hacia el pelirrojo. Atacarían cual Piccolo y Goku a Raditz y, con suerte, acabarían con aquel indeseable de una vez por todas.
El ataque de las hadas pulverizaría a su propia compañera y lo que había comenzado como un agradable día de picnic para las hadas se había convertido en la traición y el asesinato a una de ellas por culpa de Muramasa. No, Muramasa no podía permitir que las hadas fuesen felices +
+ preciso instante, una de las hadas restantes hizo su aparición, justo debajo de éste, para abrazarle con toda la fuerza que sus brazos le permitían, que no era mucha, pero esperaba que fuese lo suficiente para retenerlo por un momento. Al otro lado, sobre Muramasa, con unos +
La criatura abrió los ojos con sorpresa al observar la vaina de la espada acercarse hacia ella. Trató de retroceder, pero la vaina la golpeó de igual modo y ésta acabó derribada en el suelo. Parecía un camino fácil hasta el hada; no obstante, a su espalda aparecieron otras dos +
+ de sus compañeras que, de nuevo, con su rayo cargado, apuntaron hacia Muramasa y proyectaron su energía con el fin de dañarlo y ayudar a la que se encontraba en el suelo. Si conseguían algo de tiempo, tal vez podrían volver a camuflarse con el entorno antes de que el adverso +