Cuando dejas de justificar las migajas y empiezas a valorar los hechos, entiendes que quién realmente está interesado en tí no necesita excusas para demostrarlo: busca la manera, se esfuerza y mueve cielo, mar y tierra por estar presente.
Mi papá y mamá nunca me dijeron: “búscate un novio con dinero”. Ellos decían: “estudie, trabaje y así no dependa de nadie” y con el tiempo entendí que esa fue la mejor herencia que pudieron darme: la libertad de valer por mí misma, sin deberle mi dignidad a nadie.