Esta fotografía retrata al coronel Artemio Gramajo emitiendo su voto en una mesa electoral instalada en la Catedral Metropolitana durante los comicios celebrados el 6 de marzo de 1910 para elegir electores de senador nacional por la Capital Federal. Gramajo, estrecho amigo y colaborador político del general Julio Argentino Roca, apoyó en esa oportunidad la candidatura del doctor Francisco J. Beazley, postulante de la Unión Cívica.
El día anterior a los comicios, el general Julio Argentino Roca partió con destino a Génova, donde se reuniría con tres de sus hijas, su hermana y sus sobrinas, evitando presenciar tanto estas elecciones como las presidenciales que se celebrarían una semana más tarde.
Afiches electorales de la campaña de la Unión Cívica que postulaba la candidatura presidencial del doctor Guillermo Udaondo y la candidatura senatorial del doctor Francisco J. Beazley para las elecciones de 1910.
La Unión Cívica surgió como consecuencia de la disolución del Partido Republicano tras la muerte del ingeniero Emilio Mitre y del impulso que diversos sectores políticos dieron a la candidatura presidencial del entonces dirigente republicano Guillermo Udaondo. A partir de ese proceso convergieron en una misma organización los antiguos republicanos y numerosos grupos opositores tanto al presidente José Figueroa Alcorta como a la candidatura presidencial de Roque Sáenz Peña. Entre ellos se encontraban sectores vinculados al general Julio Argentino Roca, como el senador Joaquín V. González, así como dirigentes procedentes de la Unión Cívica Radical que discrepaban con la política de abstención electoral sostenida por Hipólito Yrigoyen.
La nueva agrupación fue constituida formalmente en agosto de 1909 bajo el nombre de Unión Cívica.
Sí. A mi bisabuelo lo torturaron brutalmente con picana eléctrica en Necochea en el año 1948. Era subcomisario de la policía, se negó a afiliarse al Partido Peronista y organizó una protesta. A la noche le tocaron la puerta de la casa y se lo llevaron.
A los pocos días de eso lo dejaron cesante de la policía y se tuvieron que ir de la ciudad.
El 7 de junio de 1943, tres días después del golpe de Estado al presidente Ramón S. Castillo y tras el fallido intento del general Arturo Rawson de encabezar la presidencia, el general Pedro P. Ramírez asumió la presidencia de facto de la Nación.
Durante los meses siguientes se desarrolló una fuerte disputa interna en el gobierno entre los generales y almirantes y los coroneles del GOU por la posición argentina frente a la Segunda Guerra Mundial. En ese contexto también comenzó el ascenso político del coronel Juan Domingo Perón.
Anuncios publicados en el diario La Prensa el 25 de septiembre de 1909 sobre venta de terrenos en distintos barrios de la Capital Federal, sus alrededores y en la ciudad de La Plata.
Por el lado materno, mi bisabuelo Ramón fue empleado público. A lo largo de su vida trabajó tanto en el Banco Hipotecario Nacional como en el Ministerio de Hacienda de la Nación. Paralelamente, fue dirigente del Club Atlético San Telmo y también fue futbolista algunos años.
Mi otro bisabuelo, Miguel, fue militar y posteriormente miembro de la policía de la provincia de Buenos Aires, alcanzando el cargo de subcomisario en Necochea. En 1948 perdió su trabajo tras negarse a afiliarse al Partido Peronista (además de sufrir torturas con picana eléctrica). Después trabajó como empleado de comercio en Mar del Plata y luego se vinieron para Buenos Aires.
Las vidas de mis bisabuelos fueron bastante representativas de las clases medias-bajas de la Argentina de las décadas de 1930 a 1950.
Por el lado paterno, mi bisabuelo Nicolás, de quien heredé el apellido, trabajó como cochero. Crió a siete hijos y se mudó varias veces a lo largo de su vida: desde su Chivilcoy natal se trasladó a San Martín y, posteriormente, a Boedo.
Mi bisabuelo Francisco, en cambio, era un inmigrante español llegado en 1925 que trabajaba como boletero en los tranvías de la Capital Federal. Con su salario mantenía a toda su familia y, además, enviaba dinero a uno de sus hijos que permanecía en España. Además de afrontar con la responsabilidad de criar a sus hijos en soledad después de que mi bisabuela falleció en el parto de su hija más chica en 1940.
El 4 de junio de 1943 se llevó a cabo el golpe de Estado que encabezaron los generales Arturo Rawson y Pedro Pablo Ramírez que derrocó al gobierno de Ramón S. Castillo.
Pero, ¿Por qué pasó? ¿Cuáles fueron los factores que desencadenaron el hecho?
Los invito a leer esta nota que escribí para la @RevistaSeul sobre el golpe de Estado del 4 de junio de 1943, que determinó la caída de los gobiernos conservadores y el posterior ascenso del peronismo.
El nombre de Manuel M. de Iriondo fue considerado en dos oportunidades para integrar fórmulas presidenciales, aunque circunstancias políticas distintas frustraron ambas posibilidades.
La primera de ellas tuvo lugar durante el proceso de organización de la candidatura presidencial de Roque Sáenz Peña para las elecciones de 1910. En aquellos años, Iriondo se desempeñaba como ministro de Hacienda del presidente José Figueroa Alcorta, cargo que ocupaba desde 1907, y era considerado uno de los hombres de mayor confianza del gobierno nacional. A medida que la candidatura de Sáenz Peña se consolidaba, diversos sectores de la Unión Nacional comenzaron a señalar a Iriondo como el dirigente con mayores posibilidades de acompañarlo en la fórmula presidencial. Su nombre era especialmente apoyado por los delegados de Buenos Aires, Corrientes y Tucumán, además de contar con importantes adhesiones dentro de los círculos políticos oficialistas. Sin embargo, las discusiones en torno a la candidatura vicepresidencial concluyeron cuando el propio Sáenz Peña decidió intervenir personalmente en la cuestión y manifestó su preferencia por el doctor Victorino de la Plaza, quien finalmente fue proclamado candidato a vicepresidente y resultó electo junto al futuro presidente en los comicios de 1910.
Más de tres décadas después, Iriondo volvió a encontrarse a las puertas de la vicepresidencia. En 1943 fue elegido candidato a vicepresidente de la República para acompañar a Robustiano Patrón Costas en la fórmula presidencial de la Concordancia. No obstante, el golpe de Estado del 4 de junio derrocó al presidente Ramón S. Castillo y suspendió las elecciones presidenciales previstas para septiembre.
Finalmente, concluyó apelando a la juventud y a los sectores independientes de la sociedad para que participaran activamente en la vida pública. Lamentó el alejamiento de muchos ciudadanos de la política y sostuvo que quienes se mantenían al margen carecían de autoridad moral para criticarla. En uno de los pasajes más personales del discurso afirmó que había esperado retirarse de la vida pública, pero que aceptaba la candidatura como un deber patriótico. Por ello declaró solemnemente: "La acepto con los ojos puestos en la imagen de la patria, a cuyo servicio pondré hasta el último alarde de mis energías".
El 4 de junio de 1943, Robustiano Patrón Costas daría su discurso aceptando la candidatura presidencial de la Concordancia en la Convención Nacional del Partido Demócrata Nacional. Pero dicha alocución no pudo ser pronunciado con razón del golpe de Estado que derrocó al presidente Ramón S. Castillo y luego canceló las elecciones presidenciales de septiembre.
Aún así, Patrón Costas difundió su discurso a través de la prensa nacional pocos días después del golpe, inducido por sus amigos políticos y por su yerno Alejo López Lecube.
Uno de los aspectos centrales del discurso fue la definición de lo que entendía por conservadurismo. Frente a quienes identificaban a los conservadores con la resistencia al cambio, Patrón Costas sostuvo que "en el término conservador, como yo lo entiendo, caben todas las reformas que exija nuestra evolución progresiva". Según sus palabras, el objetivo debía ser "la conciliación de sus intereses, por la mejora del bienestar económico del pueblo y por la comprensión humana de sus necesidades y dolores".
El 5 de mayo de 1943, el Comité Nacional del Partido Demócrata Nacional se reunió en la Capital Federal y aprobó por mayoría una resolución que proponía a la Convención Nacional la elección de una fórmula presidencial integrada por Robustiano Patrón Costas para la presidencia de la República.
La resolución contó con las firmas de las autoridades del PDN a nivel nacional: Gilberto Suárez Lago (Mendoza), José Antonio Borda (Corrientes), Ramón Carrillo (Santiago del Estero), Armando Guevara Civit (Mendoza), Carlos Serrey (Salta), Adolfo Mugica (Capital Federal), Eduardo Paz (Tucumán), Aurelio Acuña (Catamarca), Laureano Landaburu (San Luis), Herminio Arrieta (Jujuy) y Diego Catalán (La Rioja).
La Convención Nacional del PDN se reuniría el 4 de junio de ese año en el Prince George's Hall de la Capital Federal para proclamara la candidatura de Patrón Costas a la presidencia. Sin embargo, dicho acto fue suspendido luego del golpe de Estado que derrocó al gobierno del presidente Ramón S. Castillo durante el mediodía del 4 de junio de 1943.
La guerra mundial ocupó también un lugar destacado en sus reflexiones. Señaló que el conflicto estaba agravando los problemas económicos de todas las naciones y advirtió sobre la necesidad de incrementar la producción para evitar dificultades futuras de abastecimiento y empleo. Al mismo tiempo, reivindicó la solidaridad continental y sostuvo que los pueblos americanos compartían una comunidad histórica y cultural que debía fortalecerse.
Patrón Costas afirmó que la Argentina debía estrechar vínculos con todos los países de América y manifestó que "somos solidarios con todos los pueblos de América". Defendió la cooperación hemisférica sin renunciar a la soberanía nacional y expresó su simpatía hacia las democracias occidentales. En este contexto, justificó la reacción de los Estados Unidos tras el ataque japonés a Pearl Harbor y sostuvo que toda nación tenía el derecho de defender su integridad y su independencia cuando era agredida.
Afiches electorales de la campaña de la Unión Nacional que postulaba la candidatura presidencial del doctor Roque Sáenz Peña para las elecciones de 1910. La Unión Nacional surgió en septiembre de 1909 como la principal fuerza política que respaldó la política del presidente José Figueroa Alcorta luego de la liquidación definitiva del Partido Autonomista Nacional y de la influencia política del general Julio Argentino Roca, tras la intervención federal a la provincia de Córdoba a finales de agosto de ese año.
La Unión Nacional contó con el respaldo de los cordobeses liderados por Ramón J. Cárcano y de los pellegrinistas de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires encabezados por Federico Pinedo. El nuevo partido político sirvió como el principal sostén de la candidatura presidencial de Roque Sáenz Peña en 1910.