"¡Yaaaahhh..! ¡Buenos días!"
Sonriente como el que más, se ha estirado y está postrado con manos en la cintura y piernas separadas.
"¿Listos para un tiempo de campeones?"
Está muy tranquilito en su cama con un insomnio muy poco amigable, en su opinión, mientras está viendo vídeos de Charmanders en su teléfono móvil.
Todo feliz, al menos. La sonrisa no se la puede borrar nadie.
Bueno...
Tan solo una cosa y es el móvil cayéndole en la cara.
Ah.
¡Pero ¿quién necesita cenar teniendo ese palpitante dolor en los músculos de un entrenamiento fructífero?!
... Ahh...
Un día libre para que le mimen en un spa suena bien.
Aunque no taaaan bien como los rugidos de su tripa. ¡Menuda fiereza!
Ahí va a rebuscar en su frigorífico.
Para nada está llegando a estas horas a su casa.
En absoluto.
(...)
Bueno, sí, lo está haciendo. Se le han ido de las manos los combates para entrenar a sus pokémon mientras estaba en la Torre.
La parte buena es que vive solo en Wyndom.
La parte mala es que no ha cenado.
Se estira.
Hace mucho tiempo que no consigue un instante para respirar profundamente.
Ocupar el lugar de Rose le tiene la agenda llena.
"Aaahh... Qué bueno..."
Su espalda se lo agradecía.
> ¿Cuánto tiempo llevaba en silencio atontado?
“¿Ya está? ¡Gracias, Rai!”
Exclamó con una amplia sonrisa. Ha olvidado el combate por completo.
De hecho, ver a Flygon regresar le causó confusión.
“¿Hm? ¿Ir? ¿Por qué nos vamos?”
¿Ah? Se quedó estático mientras le retiraba las hojas. ¿Tantas portaba? Se rió levemente, causándole gracia que tuviese que cuidar también de la imagen ajena sobre la propia.
Manos apoyó en sus propias caderas, en postura de jarra, en lo que su acompañante terminaba la tarea. >
—El cómodo ambiente que se estuvo creando cambió en cuanto Leon optó por levantarse, mencionando que quería retarlo a un combate Pokémon. ¡Y qué sorpresa grata sorpresa! Era lo que necesitó para activarse, nunca, pero nunca se negaría si era con el presente.—
¿Me quieres { + }
> Estaba algo embelesado, pues tenerle tan cerca y concentrado no era algo que solía ocurrirle. De hecho, entre largas pestañas le observaban atentos dorados ocelos. ¿Siempre se le había formado ese pequeño hoyuelo al lado del labio o era reciente? ¡Ah! ¿Había terminado? >