- Se acaba de dar cuenta, de que tiene novela romántica por las noches, el pequeño cocodrilo y el fantasmita son 🤌 arte, tan suaves y lindos que pudren los dientes.-
Ese es mi kohai ...
Todavía mirando el lugar del golpe, responde.
— Un poco de hielo tal vez, o algo frío... No veo que haya herida.
Se lo está tomando en serio, tanto que aprieta el agarre con decisión.
— Tranquilo, te haré compañía hasta que te cures. ¡Vamos a la cocina!
Y allí estaban esos<
Frunció un poco el ceño.
— ¿El qué, tu cuerpo? —pregunta sin entender —. ¡No, no! ¡Tu cuerpo se ve perfecto! Parece el real de hecho...
Todo esto lo dice tras agarrarle de los hombros, marcando énfasis.
— ¿O te refieres al golpe?... —se asoma en su cabeza, tocando con cuidado<
El cocodrilo quedó pensativo con la reflexión de Idia, era un tema curioso sin duda.
Poco más pudo añadir al verle huir exageradamente, aunque él cree que es cierto que tiene ese tal evento.
— ¡De acuerdo, que le vaya genial! —se despide a lo lejos ya—. Los habré leído para <
— ¡Skully! ¡Ten cuidado! —exclama, preocupado—. ¡Ven!
Le agarra del brazo, para que no vuelva a chocarse.
— ¿Todavía te cuesta andar con este cuerpo? Tiene que ser extraño moverte dentro de un cuerpo distinto...
< Realmente le cuesta seguirle, pero la idea de que sí lo ha utilizado, es con lo que se queda.
— ¡Oh! ¿Y realmente funciona? He visto que hay muchos patrones que se repiten en esta clase de historias, y me preguntaba si es información real.
Asiente un par de veces, tratará de ayudar a su querido señor.
Como si él fuera alguna clase de experto, en fin.
— ¿Hm?
Parpadea un par de veces, sin entender qué le está pasando. De hecho se fija en el cambio de su cabello, sin entender.
— ¡Se le ha teñido el cabello! <